Si realmente queremos el desarrollo de la Argentina, creo que tenemos que discutir también qué tipo de legislación energética necesitamos para alcanzarlo.
Por el Ing. José Sesma
Considero que el Congreso de la Nación debería volver a revisar el artículo 3º de la Ley 24.076, Marco Regulatorio de la Industria del Gas Natural. Antes de la modificación realizada en 2025, decía:
“ARTÍCULO 3º – Quedan autorizadas las importaciones de gas natural sin necesidad de aprobación previa. Las exportaciones de gas natural deberán, en cada caso, ser autorizadas por el Poder Ejecutivo Nacional, dentro del plazo de noventa (90) días de recibida la solicitud, en la medida que no se afecte el abastecimiento interno. El silencio, en tal caso, operará como autorización”.
Para mí, hay una frase que no deberíamos perder de vista: “en la medida que no se afecte el abastecimiento interno”.
Esto no significa estar en contra de exportar gas. Todo lo contrario. Argentina tiene que aprovechar Vaca Muerta, producir mucho más, exportar, generar divisas, atraer inversiones y convertirnos en un gran proveedor energético regional y mundial.
Pero hay una cuestión de fondo: ¿para qué queremos desarrollar nuestros recursos naturales?
No solamente para exportarlos, sino también para utilizarlos como una herramienta de transformación de la Argentina.
El Gas Natural, debe permitirnos disponer de energía abundante y competitiva para nuestras industrias, generar empleo, impulsar nuevas inversiones, agregar valor a nuestras materias primas y desarrollar nuestras economías regionales.
Por eso considero que, cuando el Congreso modifica una ley, nunca debería hacerlo en un sentido que termine perjudicando la eficiencia, la competitividad o el desarrollo de nuestras industrias, y mucho menos afectando el abastecimiento y el consumo de los argentinos, que somos los verdaderos dueños de los recursos naturales de nuestro país y, por lo tanto, quienes debemos ser los principales beneficiarios de su aprovechamiento.
Debe ser exactamente al revés: las leyes tienen que acompañar y promover el desarrollo nacional.
No deberíamos plantear una contradicción entre exportar y abastecer el mercado interno.
El objetivo debería ser mucho más ambicioso: producir tanta energía que podamos abastecer plenamente a la Argentina y, al mismo tiempo, disponer de excedentes suficientes para exportar al mundo.
Ahí está, para mí, la verdadera política de Estado.
Porque nuestros recursos naturales no deberían servir únicamente para generar exportaciones; deben ser también la plataforma energética sobre la cual construyamos la industrialización, el empleo y el desarrollo de la Argentina.
Exportar energía, sí. Pero primero convertir nuestra energía en desarrollo nacional.




