En diálogo con CIUDAD TV, la coordinadora jurisdiccional del Plan “Somos Alfabetización Chaco”, Alba Granada, analizó los logros en comprensión lectora obtenidos a partir de la aplicación del programa “Aprendo Leyendo”. Aseguró que el principal cambio con el método anterior es que “la intervención de un docente es directa”.
La semana pasada, el Gobierno del Chaco presentó en una conferencia de prensa los resultados de su plan de alfabetización inicial: la comprensión lectora de los alumnos pasó del 27% al 61%. Alba Granada, coordinadora del plan, explicó que el trabajo comenzó en 2024, durante la gestión del gobernador Leandro Zdero y la ministra de Educación, Sofía Naidenoff. Según relató, la decisión de encarar un cambio surgió a partir de un diagnóstico preocupante: los datos de las evaluaciones nacionales y jurisdiccionales mostraban que los chicos terminaban el primer ciclo, es decir, hasta tercer grado, sin leer con fluidez ni comprender lo que leían y escribían.
A partir de ese diagnóstico, la provincia implementó el programa Aprendo Leyendo, que combina la entrega de materiales para alumnos y docentes con una capacitación centrada en un método de enseñanza estructurado y sistemático. “Nos propusimos tener una nueva mirada hacia la alfabetización inicial”, señaló Granada, y agregó que, a julio de 2026, los resultados ya son visibles: “Los niños de primer grado ya leen y escriben” apenas seis meses después de haber comenzado el ciclo lectivo.
La coordinadora destacó que la clave está en la aplicación diaria del método durante la denominada “hora más”, el horario extendido con que cuentan todas las escuelas primarias de la provincia.
“Aplicando todos los días una hora trabajando con Aprendo Leyendo, se pueden lograr resultados que están a la vista”, afirmó, y remarcó que ese avance no solo lo perciben los docentes y los equipos directivos y ministeriales, sino también las familias en sus casas. “Los resultados nos demuestran que este método funciona”, aseguró.
Consultada por el cambio respecto de la metodología que se aplicaba anteriormente en la provincia, Granada explicó que la diferencia central pasa por el rol del docente. Mientras el método anterior proponía que el alumno construyera su propio aprendizaje —lo que, según dijo, demoraba los tiempos y dejaba a algunos chicos sin poder avanzar por sí solos—, el nuevo esquema se apoya en una intervención docente directa y cotidiana. “La intervención de un docente es directa”, sostuvo, y detalló que el maestro escucha leer en voz alta a cada alumno todos los días y corrige de inmediato los errores de pronunciación o de lectura. A eso se suma el trabajo con cuadernillos y la corrección inmediata a medida que el estudiante incorpora nuevas letras a su escritura.
Sobre la posibilidad de sumar al método a chicos que iniciaron su escolaridad con el sistema anterior y todavía no adquirieron una lectoescritura fluida, Granada indicó que los docentes de los ciclos superiores —cuarto, quinto, sexto y séptimo grado— también comenzaron a aplicarlo con esos alumnos. Según remarcó, la experiencia de los maestros muestra que, aun en años más avanzados, el método permite que los chicos sigan avanzando en su proceso de lectoescritura.




