Desde la asunción del gobierno libertario, el Impuesto a los Combustibles Líquidos pasó del 8,9% al 19,25% del precio de la nafta, pero la Dirección Nacional de Vialidad ejecutó apenas el 33% de lo recaudado. El Chaco registra una caída del 83,4% en el gasto devengado entre 2023 y 2025, ubicándose entre las ocho provincias más afectadas del país.
El usuario chaqueño paga todos los meses un impuesto a los combustibles que no deja de subir, pero el estado de las rutas nacionales que atraviesan la provincia no mejora. Desde el cambio de gestión, el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) aumentó un 1265% nominal, muy por encima de la inflación del 320% registrada entre noviembre de 2023 y junio de 2026. En términos reales, lo que se paga por este concepto al cargar un litro de nafta súper pasó de $116 a $400, lo que elevó la participación del impuesto en el precio final de surtidor del 8,9% al 19,25% en julio de 2026. Este tributo tiene una afectación específica: el 28,58% de lo recaudado se destina al Fideicomiso de Infraestructura de Transporte, y de allí, luego de una reserva del 1,5%, la mitad va al Sistema Vial Integrado (SISVIAL) que financia a la Dirección Nacional de Vialidad (DNV), mientras que el resto se reparte entre transporte automotor y ferroviario.
Sin embargo, el fuerte incremento en la recaudación no se tradujo en mayor inversión vial, y el Chaco es una de las provincias que más lo padece. De acuerdo con los datos de un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), el gasto devengado por la DNV en el Chaco cayó un 83,4% entre 2023 y 2025, lo que ubica a la provincia entre las ocho con peor variación del país, superada en caída por San Luis (95,6%), La Pampa (94,6%), Catamarca (93,1%), Tucumán (88,4%), Santiago del Estero (86,8%), Salta (86,7%) y Buenos Aires (85,4%).
Esta retracción se inscribe en una tendencia nacional que llevó el gasto de Vialidad a pisos históricos: en 2025, la entidad gastó menos que en la década del 90, y solo quedaron por debajo los años 2001 y 2002. Frente a 2023, el gasto real se redujo un 71%, y la tendencia no se frena: en el primer semestre de 2026, lo devengado por Vialidad cayó otro 42% en comparación con igual período de 2025, lo que anticipa que este año cerrará por debajo del anterior.
La caída del gasto afecta a todas las provincias con distinta intensidad. El informe muestra que Buenos Aires sufrió una reducción real del 85%, San Luis presenta la peor variación (95,6%) y Jujuy y San Juan son los dos únicos casos con crecimiento positivo, con 184% y 32,2%, respectivamente.
Chaco, octava
En ese mapa de fuertes retrocesos, el Chaco se destaca negativamente con una merma del 83,4%, muy por encima del promedio nacional y solo superada por otras siete provincias. Si se observa el gráfico provincial incluido en el documento, el Chaco aparece entre los distritos más golpeados por el desfinanciamiento vial, lo que confirma que la provincia está entre las que menos fondos recibieron para el mantenimiento y desarrollo de su red vial nacional.
Lo más grave es que la DNV viene gastando incluso menos de lo que percibe exclusivamente por el impuesto a los combustibles, aun cuando tiene otras fuentes de financiamiento como transferencias del Tesoro o créditos externos. En concreto, el organismo ejecutó apenas el 33% del monto recaudado por el ICL que le corresponde. Si desde el cambio de gestión hubiese gastado la totalidad de esos recursos, podría haber desembolsado $1,35 billones adicionales a precios de junio de 2026, lo que equivale a unos $534 mil millones extra por año. Con ese dinero, la DNV podría haber cubierto el mantenimiento anual de 9.148 kilómetros de red vial nacional, es decir, una cuarta parte de los 40.000 kilómetros que conforman la red total, o más de dos veces la distancia que separa Ushuaia de La Quiaca. Para el Chaco, una porción de esos fondos no ejecutados podría haber significado la recuperación de tramos clave de su red vial, que hoy permanecen sin mantenimiento mientras los chaqueños siguen pagando el impuesto más caro de la historia en el surtidor.




