Volvió a la calle la resistencia al ajuste de Milei. La CGT, las dos CTA y las organizaciones sociales se sumaron a los reclamos de todos los miércoles de los jubilados. La masividad de la convocatoria impidió al Gobierno concretar la habitual represión. La protesta callejera seguirá el 7 de agosto, con la convocatoria común a la marcha por “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”
La CGT y las dos CTA se movilizaron frente al Congreso para acompañar el reclamo de los jubilados. Fue la primera acción directa del programa de lucha acordado. El 7 de agosto, el día de San Cayetano, marcharán por “Pan, paz y trabajo”.
La concentración de este miércoles se convirtió en la primera acción callejera de las centrales obreras que, junto a las organizaciones sociales que confluyen en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, acordaron realizar en los próximos meses para repudiar el ajuste del que tanto se jacta Javier Milei.
El triunviro cegetista Cristian Jerónimo advirtió: “No es un nuevo plan de lucha, es la continuidad del que lanzamos una vez que llegó Milei al gobierno”. Más allá de la advertencia, lo cierto es que la CGT junto a las dos CTA y las organizaciones sociales, retomaron la protesta callejera por etapas. Esta vez fue para acompañar a los jubilados que, como todos los miércoles, marcharon en reclamo de un haber digno y la devolución de la cobertura de sus medicamentos.
“Somos solidarios con nuestros compañeros jubilados que apenas viven mientras los senadores se incrementan las dietas”, señaló Jerónimo que, recordó, el próximo 7 de agosto volverán a la calle para reclamar por “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”.
Los jubilados, los más postergados de este gobierno, recibieron con agradecimiento la presencia de las columnas sindicales pero no dejaron de recordar los padecimientos a los que los condena el gobierno libertario. Y es que además de los haberes miserables que reciben, la mayoría de los miércoles están solos enfrentando la violencia policial. Esta vez, y por la presencia gremial, los que conducen el operativo de seguridad tuvieron que contener sus tendencias represivas.
Diferente fue la situación de los militantes sociales encolumnados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, que fueron reprimidos en el Puente Pueyrredón. Las organizaciones sociales protestaron ahí, con cortes de ruta y protestas en las plazas de muchas ciudades, contra el cierre del programa Volver al Trabajo. Es el plan que contiene a 900 mil personas que cobran apenas 78 mil pesos mensuales.
En el gobierno anterior ese valor, congelado desde que asumió Milei, supo representar la mitad del salario mínimo. Hoy, como mucho, alcanza para comprar dos garrafas pero el Ministerio de Capital Humano, con Sandra Pettovello a la cabeza, está emperrado en clausurarlo. Ahora consiguió un fallo favorable que anuló la cautelar que mantenía vigente al programa.
Entre los que integraron la cabecera de la marcha estuvieron el titular de la CTA de los Argentinos, Hugo “Cachorro” Godoy, el líder de la CTA de los Trabajadores y diputado de UxP, Hugo Yasky, el extitular del SUTEBA Roberto Baradel y Juan Carlos Schmid por la CATT. También estuvieron Hugo Benítez de la Unión Obrera Textil, Daniel “Tano” Catalano de la CTA Capital y el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, que estuvo en representación del Movimiento Derecho al Futuro y el gobernador Axel Kicillof.
No fueron cuadras y cuadras de columnas sindicales como habitualmente lleva la CGT, pero junto a las otras centrales se mostraron, se hicieron oír. Es la oposición que comienza a expresarse. “Tendrían que estar todos y no solo los gremios”, se quejó Jerónimo y aclaró que ese todos incluía al peronismo.
Pablo Moyano, que evitó mostrarse con el triunvirato, afirmó durante la corta caminata que tiene la esperanza de que “esto sea el principio de la resistencia ante un gobierno tan dañino que le está haciendo tanto mal a los argentinos”. De paso, el camionero reclamó unidad dentro del peronismo. Eso sí, a su estilo: “Que se dejen de joder. Que se junten Axel, Máximo, Massa y Cristina y que se dejen de hinchar”.
Luego la emprendió contra los gobernadores peronistas como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Martín Llaryora, Gustavo Sáenz de Salta y el misionero Hugo Passalacqua: “Nos traicionaron votando en el Congreso la reforma laboral, que está haciendo mucho daño a los trabajadores y trabajadoras, y que con jueces adictos al Gobierno fallaron a favor del oficialismo”.
La próxima actividad callejera será el 7 de agosto que, se rumorea, terminará con un acto en Plaza de Mayo. También está prevista una movilización al Ministerio de Economía por el endeudamiento de las familias trabajadoras y hasta prevén una marcha federal. El paro general todavía está en veremos.
Página 12




