Más de 250 trabajadores se reunieron frente al ingreso al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) para realizar un “ruidazo” con el objetivo de denunciar una situación inédita: la semana pasada, la sede central permaneció cerrada durante dos días, con una modalidad de trabajo remoto que no está regulada para el sector estatal. Lo llamaron “lockout libertario”.
Para la profesional con 20 años de trayectoria dentro del INTI, Yamila Mathon, es claro que las autoridades libertarias poco a poco demuestran lo que quieren hacer, que la justicia les impide: “cerrar el instituto, dejarlo inoperativo”.
La medida de cierre de la sede central ubicada en el Parque Tecnológico Miguelete, y el cambio a trabajo remoto, estuvieron acompañados por la generación de falsas comisiones para cada uno de los 2300 trabajadores que hoy en día ejercen labores en el INTI, como si cada uno de ellos hubiera pedido trabajar afuera tanto el lunes 22 como el viernes 26.
Desde la Asamblea Multisectorial convocaron al ruidazo bajo la consigna de que en democracia las instituciones no se cierran. Además, difundieron que el cierre de la sede por segunda vez en una misma semana está en clara relación con el intento de modificar las condiciones laborales y con el proceso de desmantelamiento que “dejaron claro quieren implementar: cerrar más de 100 sectores y despedir a más de 700 personas”.
En el mes de mayo, una cautelar judicial suspendió cualquier tipo de reestructuración y despidos que pretendía llevar a cabo el gobierno, tras una medida presentada por la Asociación Trabajadores del Estado contra la Resolución 42/2026, que dictaba el cese de casi mil servicios del organismo científico y ponía en riesgo más de 700 puestos de trabajo.
En diálogo con Página/12 Mathon recordó que en el 2018, durante el macrismo, se produjeron 240 despidos por los que los trabajadores tomaron el INTI durante 47 días. “Este es el fantasma que ellos tienen, por lo que hoy militarizan el organismo, y no les importa mantenerlo cerrado el tiempo que sea necesario”.
El jueves, minutos antes de avisar a los trabajadores la dispensa para el viernes, el presidente del INTI Miguel Romero le solicitó al secretario de seguridad de la Nación que coordine “acciones preventivas de seguridad ante posibles hechos de vandalismo, intrusión y/o violencia”. Romero fue designado por la gestión mileísta, y desde noviembre del año pasado gestionó la presencia de Gendarmería, servicio por el cual el organismo estatal paga todos los meses. En días hábiles hay once efectivos durante el turno diurno y cinco en turno noche, en días no hábiles tres.
La profesional del Centro de Tecnología de Gestión y Conocimiento sostuvo que solo en gobiernos dictatoriales se cerraron organismos públicos de ciencias sin mediar aviso. “A este gobierno le gusta hacer estos gestos: como por el momento la vía judicial obstaculiza los despidos, cierran el INTI, pueden hacerlo y lo están demostrando”, aseguró Mathon.




