La Asociación Bancaria advirtió que la reestructuración del sistema financiero se está realizando “sin atender la situación de los trabajadores”, a quienes se deja cesantes o se presiona con retiros voluntarios. Tras los casos del Banco Central, Santander e Hipotecario, el conflicto escala en Supervielle con asambleas y marchas.
La reconversión digital en el sistema bancario argentino avanza a paso acelerado, impulsada por el crecimiento del home banking y las aplicaciones móviles. Sin embargo, desde la Asociación Bancaria (AB) sostienen que esta reestructuración no se está llevando a cabo atendiendo la situación de los trabajadores, a quienes “se los deja cesantes o se los presiona con los retiros voluntarios”.
El escenario, que ya se había registrado en el Banco Central, el Santander y el Banco Hipotecario, ahora se profundiza en el Banco Supervielle, donde durante las últimas semanas se sucedieron asambleas y marchas en el microcentro porteño y en las principales ciudades del país.
Durante esta semana se llevó a cabo una jornada de protesta en la que las Comisiones Gremiales del Banco Supervielle repudiaron la decisión de las autoridades de la entidad de “despedir a trabajadores y trabajadoras que dedicaron años” a construir el banco.
“Es una crueldad inaceptable que, después de décadas de compromiso, entrega y resultados, la respuesta sea el descarte. Estas personas no son ‘números de legajo’. Son quienes sostuvieron al Banco en los momentos difíciles, atendieron a los clientes y fueron parte directa del crecimiento que hoy celebra la entidad”, remarcaron en un comunicado.
Martín Aiello, delegado general de las comisiones internas, planteó: “La forma y el momento elegido para estas cesantías muestran una falta total de respeto por la dignidad humana del trabajo”. Además, agregó: “Se aplica la lógica que denuncia el Papa en su encíclica: cuando la tecnología y la gestión quedan solo al servicio de la ganancia, se corre el riesgo de construir una nueva ‘torre de Babel’, un proyecto que domina y, en última instancia, deshumaniza”.
Según subrayó la comisión interna, resulta sintomático que “ni el gerente General ni la gerenta de Recursos Humanos parecen haber leído la advertencia” de la encíclica papal respecto del avance de la inteligencia artificial: “Quien controla la IA impondrá su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de los sistemas”.
“Antes que creyentes, estamos llamados a ser humanos”, advirtió la comisión, y agregó: “Si las autoridades del Banco Supervielle no son capaces de reconocer el valor de las personas que hicieron posible sus resultados, entonces están renunciando a su responsabilidad social y ética”.
Aiello enumeró los reclamos de los trabajadores que, hasta el momento, no fueron atendidos por las autoridades de la entidad: La reincorporación inmediata del personal despedido sin causa, la apertura de una mesa de diálogo con participación sindical para tratar cualquier reestructuración, con intervención tanto de la comisión interna como de la Asociación Bancaria y que las decisiones se tomen respetando la dignidad del trabajo por encima del ajuste cortoplacista.
El dirigente subrayó que “no se construye una banca sólida sobre la precarización y el descarte de quienes le dieron años de su vida”, y detalló: “Es cierto que algunos compañeros y compañeras adhirieron a los retiros voluntarios, pero bajo la presión de las autoridades con distintos argumentos”.
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