El tesorero de la Cámara de Comercio de Resistencia, Martín Giménez, advirtió sobre la caída de ventas en el comercio, el impacto de las importaciones y la pérdida del poder adquisitivo. También expresó preocupación por el aumento de embargos de ARCA y reclamó mayor flexibilidad para las pymes en un contexto de retracción económica.
En los estudios de CIUDAD TV, Giménez sostuvo que las ventas continúan retraídas en la mayoría de los rubros y alertó sobre las dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas para sostener la actividad.
Giménez explicó que, si bien el Gobierno nacional destaca indicadores de crecimiento económico, ese proceso no impacta de igual manera en todos los sectores. “Este crecimiento es dispar dependiendo del tipo de actividad y dentro de las actividades hay ganadores y perdedores y lamentablemente el sector comercio, industria y construcción son de los que están del lado perdedor”, señaló.
En relación con el comercio, sostuvo que la caída alcanza a prácticamente todos los rubros, con especial impacto en los locales físicos. “Todas las actividades comerciales están con una retracción en las ventas, sobre todo los locales físicos”, afirmó.
Según explicó, la situación responde a una combinación de factores: la expansión del comercio electrónico, el crecimiento de compras internacionales mediante plataformas digitales y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. “Hay una retracción lógica en el mercado consumidor por una pérdida en el poder adquisitivo del salario de todos los asalariados del país”, indicó.
El impacto de las importaciones y la competencia externa
Consultado sobre el aumento de las importaciones, Giménez reconoció que existe preocupación en el sector, aunque consideró que no explican por sí solas la caída del comercio. “Es cierto que ha habido un incremento importante en las importaciones, no solo de consumidores finales a través de plataformas, sino también de importadores que traen productos para reventa”, sostuvo.
En el caso de la indumentaria y otros bienes no esenciales, señaló que muchos fabricantes e importadores comenzaron a vender directamente al consumidor final a través de marketplaces o plataformas digitales, reduciendo la participación de distribuidores y comercios minoristas.
No obstante, remarcó que el principal problema para competir es la diferencia de costos entre Argentina y otros países. “La apertura de importaciones nos ha expuesto, sobre todo a los industriales, a competir con productores de otros países que tienen una carga impositiva infinitamente más baja”, afirmó.
El dirigente comparó la situación con Brasil y aseguró que la presión impositiva argentina representa una desventaja. “La presión impositiva que hay en Brasil es la mitad de la nuestra. Competir con esa diferencia de escala y volumen, y además con menos carga impositiva, en muchos casos se hace imposible”, expresó.
También se refirió a la competencia con China y sostuvo que las diferencias de mercado y escala productiva dificultan cualquier comparación. “Para un productor argentino, que tiene un mercado de 40 o 50 millones de personas, la diferencia de escala es enorme”, indicó.
Caída de recaudación y aumento de embargos
Giménez vinculó la caída del consumo con una menor recaudación tributaria, especialmente del IVA, y advirtió sobre el impacto que esto tiene en las provincias a través de la coparticipación.
En ese contexto, expresó preocupación por el incremento de embargos impulsados por ARCA contra contribuyentes con deudas fiscales. Según explicó, el problema no es la existencia de embargos —que “hubo siempre”— sino la reducción de los tiempos para ejecutarlos.
“Antes los embargos sucedían a los cinco o seis meses de vencida la obligación. Hoy ese plazo está entre dos y tres meses”, detalló.
Además, cuestionó la falta de planes de pago accesibles para regularizar deudas. “Hoy por hoy no tenemos un plan de pago flexible que permita meter esas deudas que nos pretenden embargar”, sostuvo.
El dirigente también alertó sobre otra modalidad de cobro que comenzó a implementarse en algunos casos: la notificación a clientes de empresas deudoras para retener pagos y derivarlos directamente al organismo recaudador. “ARCA está avanzando sobre las cuentas corrientes, no sobre las cuentas bancarias, lo cual agrava aún más la situación”, advirtió.
Giménez señaló que, en el caso de las pequeñas y medianas empresas, un embargo en un contexto de ventas bajas puede derivar en cierres y pérdida de puestos de trabajo.
“En una pyme, un embargo en un mal momento hace que cierre la empresa, porque directamente no hay forma de cumplir con las obligaciones”, afirmó.
Frente a este escenario, indicó que desde las cámaras empresarias locales y nacionales solicitaron a ARCA y al Ministerio de Economía mayor flexibilidad en los plazos y la implementación de planes de facilidades de pago. “Lo que gestionamos es un impasse y algún plan de facilidades más flexible para surfear este momento difícil y ver si con una pequeña reactivación sobre fin de año podamos mantener los locales”, explicó.
Respecto de las perspectivas, sostuvo que todavía hay margen para evitar un agravamiento del escenario, aunque advirtió que si la situación se mantiene podrían aumentar los cierres de empresas. “Creo que estamos a tiempo, pero cuanto antes tengamos una respuesta por parte de ARCA, más empresas se van a salvar”, expresó.
El tesorero de la Cámara de Comercio también remarcó que muchas firmas ya comenzaron procesos de ajuste interno para sostenerse, aunque advirtió que el objetivo es evitar cierres definitivos. “Una cosa es achicarse y adaptarse, otra es pasar de diez empleados a cero. Si cierra la pyme, el daño es mucho mayor”, concluyó.




