Trump no está en condiciones de volver a salvar a Milei y le exige cada vez más. Se define la guerra entre grupos de poder por la Hidrovía. Copado por funcionarios de la embajada, el instituto de propiedad intelectual se inclina a favor de los laboratorios estadounidenses. La esperanza, lo último que perdió el votante de Milei.
Por Diego Genoud
Santiago Caputo le saca jugo a las piedras. Un viaje a Washington le alcanza para encender una usina de rumores y venderse como el más confiable para el imperio menguante. El asesor estrella hizo cotizar en la interna libertaria su visita a la capital de Estados Unidos que Donald Trump y su gabinete abandonaron por unas horas con la ilusión de que China los auxilie con una intermediación en Medio Oriente.
Por tercera vez en seis meses, Caputo usa sus vínculos con las segundas líneas del trumpismo para frenar la ofensiva de Karina Milei, la gran hermana que lo está echando del gobierno. Primero, trajo a Barry Bennet y Soledad Cedro -los socios de Leonardo Scaturicce- para hacerles decir que él debía asumir como jefe de gabinete; después envió al titular de la SIDE al cuartel de la CIA para evitar que el karina-menemismo le arrebatara la sede del espionaje local y ahora voló a Washington para montar una escena en la cual el gobierno que se hunde solo puede salir a flote si sigue las indicaciones del mago del Kremlin.
Caputo aprovechó el reconocimiento que el Departamento de Estado le dio a la Argentina de Milei para ir a un cóctel con Reed Rubinstein, el consejero legal que trabaja con Marco Rubio y el gobierno presenta como clave en el fallo a favor de YPF. Después tomó contacto con Michel Jensen, el director del Hemisferio Occidental de un Consejo de Seguridad que está acéfalo desde hace más de un año, cuando Trump echó a Mike Waltz. Jensen es piloto de helicópteros. El tercer interlocutor fue el representante de Florida Brian Mast.
El viaje de Caputo a Washington es leído en las cercanías del Gobierno como una nueva jugada para impedir que el fin de Manuel Adorni derive también en su salida, la condición que le pone Karina Milei a su hermano para terminar con la crisis que tiene al gobierno con más de dos meses de desgaste.
“El mensaje de Santiago es ‘Javier no me eches, que me mandan a llamar’”, dice un funcionario que envidia la influencia que el asesor mantiene sobre el presidente.
Milei necesita un nuevo salvataje pero Trump está ahora preocupado porque China lo rescate a él del conflicto que inició y no puede terminar. Un año después de haber lanzado una guerra arancelaria desesperada, el presidente de Estados Unidos le pide a Xi Jinping que interceda para reabrir el estrecho de Ormuz. En Washington, hay sectores de poder que comparan el presente con el momento en que el Reino Unido perdió el canal de Suez, hace medio siglo, y comenzó el declive irreversible del imperio británico.
Según Amena Bakr, directora de investigación sobre energía de la consultora Kpler, China tiene tiempo y todavía no apeló a su reserva estratégica de petróleo: a fines de abril, disponía de 1.232 millones de barriles, un nivel algo superior al que tenía a mediados de marzo.
En medio de una situación económica que se agrava, la guerra interna en el gobierno entrega todos los días nuevos capítulos. Por necesidad o convicción, el asesor estrella tiende a una convergencia inevitable con Patricia Bullrich, la piel del enemigo en el corazón de La Libertad Avanza. Mientras apura a Adorni y promociona su proyecto 2027, la ahora senadora promueve un acuerdo con los gobernadores como lo hizo Caputo durante los dos primeros años de mandato de los Milei.
Bullrich, que amagó con una ruptura, tuvo que moderar sus ínfulas cuando se topó con el rencor de Mauricio Macri que El Destape puso de relieve la semana pasada. El ex presidente pretende un operativo clamor que, por ahora, solo animan sus incondicionales, pero aceita su vínculo con una facción del establishment que teme por el futuro del experimento libertario.
Entre los múltiples temas que se supone Caputo habló con las segundas líneas del trumpismo está la preocupación de Estados Unidos por la Hidrovía, la gallina de los huevos de oro que el martes próximo alumbrará un ganador para el próximo cuarto de siglo, cuando se abra el sobre por la oferta económica.
El dictamen de la Fiscalía Anticorrupción que alertó el viernes sobre “direccionamiento” en la licitación llegó al borde de la definición, cuando la sensación en el mundo del agronegocio era que la ganadora iba a ser otra vez la multinacional belga Jan De Nul, la dragadora que explota el negocio en Argentina desde hace 31 años.
Muy involucrado en el tema, el grupo La Nación sugiere que el gobierno de Milei le va a entregar el negocio más grande de todos a los chinos que están detrás de Jan De Nul. Lo curioso es que Santiago Caputo sería el encargado de cometer ese crimen porque el director de Asuntos y Vías Navegables Inaki Arreseygor es un caputista que apunta en público y en privado contra el “sabotaje” de un grupo que incluye a Ezequiel Cassagne, La Nación y Macri, que promovía a la holandesa Boskalis para quedarse con una parte del negocio. En su último posteo en X, el fundador del PRO compartió una nota del ex funcionario de Cambiemos Eduardo Plascencia, que objeta la licitación y dice que es demasiado cara.
Jan De Nul compite con DEME, otro gigante belga con el que incluso hacen operaciones conjuntas en el exterior. Para quedarse con el canal fluvial por el que salen el 80% de las exportaciones argentinas, Jan De Nul se presentó asociada con Servimagnus de la familia Román, pero le atribuyen otros socios ocultos. Más que proteger intereses chinos, el asesor que es habitué de la embajada estadounidense parece promover como socio de Jan De Nul a los Neuss, el grupo de su íntima confianza que edificó un imperio energético desde que Milei llegó a la Rosada.
En el gobierno dicen que Macri, Cassagne, su socio Maximo Fonrouge y Julio Saguier promocionan ahora a DEME, que tiene también el asesoramiento del Estudio Marval y estaría vinculada con dos empresas estadounidenses que enviaron lobistas a la Argentina. El jueves pasado, Jan De Nul le ganó a DEME la licitación para el dragado en el puerto de Buenos Aires con una oferta que fue 27% más barata.
Se superponen dos escenas. Por un lado, la pelea de Milei con pesados del Círculo Rojo como Paolo Rocca, Hector Magnetto y la familia Saguier en beneficio de empresarios aliados como los Neuss o Foggia Group que disputa con Clarín y La Nación la privatización de Tecnópolis. Por el otro, la injerencia creciente de Estados Unidos en Argentina.
Junto con el abandono del radiotelescopio más grande del Cono Sur en el parque nacional Leoncito de San Juan que Milei frenó por presión de Trump, según confirmó The New York Times, hay otros movimientos recientes. Hace unos días, la diputada Adriana Serquis pidió detalles de la visita que funcionarios del Departamento de Estado, el Departamento de Energía y la Comisión Nuclear de Estados Unidos hicieron a tres centros atómicos de Argentina y a la Comisión Nacional de Energía Atómica, una dependencia que sufre el éxodo de personal calificado producto del congelamiento de salarios.
El miércoles pasado, hubo otro movimiento que festejaron los funcionarios de Trump. El Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) publicó la Resolución 142/2026, una medida que los especialistas entienden como un guiño decisivo en beneficio de los laboratorios estadounidenses. Presentada como medio para desregular y reducir costos, en la práctica la resolución adopta criterios de la Oficina de Marcas y Patentes de los Estados Unidos (USPTO), muy similares a los implementados en el Tratado de Cooperación en materia Patentes (PCT) que está frenado en en Congreso.
Para coronar la victoria del lobby norteamericano, el mismo día que se publicó la resolución estuvieron en la sede del INPI tres representantes de Peter Lamelas: las funcionarias de la embajada Molly Hollowell y Soledad Iglesias Liste y la representante de la USPTO Pamela Echeverría se mostraron en el sexto piso de la Avenida Paseo Colón 717. Las enviadas de Lamelas, el exitoso empresario del rubro de la salud que eligió Trump como delegado en Argentina, disertaron en una mesa sobre tratados internacionales e impacto en innovación con el encargado de beneficiar a Estados Unidos, el presidente del INPI Carlos María Gallo.
La resolución firmada por Gallo adopta estándares internacionales similares a los establecidos en el Capítulo I y II del PCT que cuestionan los laboratorios argentinos nucleados en CILFA, administrado por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI).
La pelea entre laboratorios argentinos -con peso creciente en el financiamiento de las campañas- y grandes farmacéuticas estadounidenses lleva tres décadas, pero tuvo su antecedente más reciente en 2016, durante el gobierno de Macri. Entonces, desde CILFA cuestionaron una resolución similar a la actual que desarticulaba los controles estrictos que desde 2012 impedían el llamado evergreening -maniobra para estirar la vigencia de patentes vencidas con cambios menores- y que ahora se extinguieron. También hubo pedidos de informes en el Senado. Tal vez hoy el contexto sea otro y la presión de Trump tenga más apoyo en la dirigencia local que hace 10 años.
Como lo delató en sus últimas apariciones públicas, a Milei le cuesta cada vez más mostrar resultados ante una sociedad sobreajustada que vive como una estafa la saga de Adorni y los casos que alimentan el fuego a la indignación. Ni siquiera la baja de la inflación en abril con respecto a marzo alcanzó para cambiar la tendencia y los aumentos en trenes, colectivos y combustibles preocupan hacia adelante.
En base a 1500 casos a nivel nacional, el último trabajo de Sentimientos Públicos muestra la magnitud de la decepción con Milei. Titulado “El quiebre de la promesa libertaria”, el informe de la consultora que dirige Hernán Vanoli indica que solo el 26,5% de los encuestados está a favor de la reelección. El presidente perdió al 48% de sus votantes y el 50% de los que votaron a Bullrich en primera vuelta reconoce que no lo volvería a votar. Pero incluso los que acompañan a Milei ven un escenario muy complicado.
Dentro de los que lo votarían para un segundo mandato, solo el 14% dice tener esperanza, el 12,5% considera que no hay otra alternativa, el 12% no ve mejoras y tiene dudas y el 61,5% admite que perdió la esperanza y teme que todo empeore. Un dato muestra que los beneficiados del plan Milei son una minoría: el 40% de los consultados dice que se endeudó en el último año y el 45% dice que tuvo que achicar sus gastos.
A eso se suma la incertidumbre en el frente cambiario. El gobierno acumuló más de 7 mil millones de dólares de reservas en lo que va del año pero casi todo fue destinado a pagar deuda y tiene por delante una montaña de vencimientos: 31.000 millones de dólares entre el segundo semestre de 2026 y octubre del año que viene, según la gerencia de Estudios del Banco Provincia.
En ese contexto, los gastos de Adorni y el Tesla Cybertruck del diputado mileista Manuel Quintar golpean fuerte. Dueño del sanatorio Los Lapachos en Jujuy, una clínica que era contratada por el PAMI y atendía derivaciones de Andis, Quintar está alineado con la familia Menem y preside la comisión de Salud en Diputados. Pero no es sectario: acaba de abrir una clínica en Buenos Aires y se dedica a ofrecer sus servicios a distintos líderes sindicales del peronismo. La camioneta importada de Estados Unidos que usa Quintar le sirvió a Santiago Caputo para golpear al karina-menemismo.
De pasado en el peronismo, Quintar fue el encargado de llevar a Ezequiel Atauche a LLA: nunca pensó que podía entrar como senador con una fuerza nueva. El jefe de los senadores mileistas también está ligado a la salud: ingresó de la mano de su ex mujer a la cadena de farmacias Siufi y terminó enfrentado con ella y con su suegro. De fondo, está el origen de una fuerza política que no se construyó en base a las ideas de la extrema derecha sino a los aportes de campaña: el que podía financiar su ingreso a las listas, tenía un lugar asegurado.
Quintar puede decir que las contrataciones que desde el PAMI hacen ex colaboradores suyos de sus propias empresas no lo distingue del sistema. La batalla interna en el gobierno muestra a sectores enfrentados por el botín de la obra social de los jubilados en medio del ajuste más grande de la historia de la humanidad. Mientras los afiliados del PAMI padecen una crisis sin precedentes, puertas adentro crece el malestar por los sobreprecios en las compras de insumos.
La estructura que tiene al frente a Esteban Leguizamo está controlada por su segundo, Carlos Zamparolo, y responde a un esquema que organiza desde hace años Carlos Rojo, con vínculos con sectores del radicalismo y el peronismo porteño.
En la mira hay dos empresas que pertenecen a la ex mujer de Zamparolo, Chad Medicine e Implantes Biocorp, las dos con la misma sede, en la avenida Corrientes 4426. Todo es parte de una pelea que tiene al gobierno paralizado en medio de una situación económica que se agrava. Mientras Karina Milei y los Menem controlan las dependencias del PAMI en las provincias, Mario Lugones resiste por ahora con su intervención en el PAMI central.
El Destape




