La crisis ya no se mide solo en inflación, sino también en margen de vida. Hoy, un trabajador necesita casi 3.000.000 de pesos -ocho salarios mínimos- para cubrir lo básico de una familia. El dato se desprende de un informe sindical y expone una brecha cada vez más profunda: ese ingreso está muy por encima de los salarios efectivamente percibidos y se da en un contexto en el que la Argentina acumuló la mayor caída del poder adquisitivo de la región en los últimos años.
En este escenario, el problema no es solo cuánto falta para llegar, sino cuánto queda. Mientras los ingresos pierden frente a los precios, los gastos fijos avanzan: absorben 15 puntos más del salario que en 2023. El resultado es un cambio más profundo que la inflación misma, ya que el ingreso disponible se achica y el margen para vivir se reduce mes a mes.
El costo de vida volvió a pegar un salto y dejó al descubierto una brecha cada vez más difícil de justificar. Hoy, un trabajador necesita más de $2.800.000 para vivir dignamente, mientras que el salario mínimo apenas supera los $350.000. El nuevo informe del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) fijó en $2.802.755 el ingreso necesario para cubrir las necesidades básicas de una familia, en un contexto donde la inflación volvió a acelerarse (3,4% en marzo) y las paritarias corren por detrás de los precios.
El contraste es brutal: el Salario Mínimo, Vital y Móvil se ubica en torno a $357.800, lo que implica que hoy se necesitan ocho salarios mínimos para alcanzar un nivel de vida digno. Esto es consecuencia de que dicho ingreso dejó de ser piso de referencia para cubrir las necesidades de vida de los trabajadores y se encuentra en su valor más bajo de la historia argentina: está 20% por debajo del valor que tuvo durante la década de los ‘90 y es un 60% inferior al que regía antes del gobierno de Mauricio Macri.
En paralelo, solo en el primer trimestre del año, la inflación acumuló cerca de un 9,4%, con fuerte presión de alimentos y tarifas, dos rubros que impactan directamente en el costo de vida de los trabajadores.
En ese escenario, los salarios -tanto públicos como privados- vienen ajustando sistemáticamente por debajo de los precios, consolidando un esquema donde tener empleo formal ya no garantiza salir de la precariedad.
El salario real de los trabajadores registrados cayó por sexto mes consecutivo en febrero, “los salarios reales privados registrados cayeron 1,3% en febrero, acumulando una pérdida de 3,6% en los últimos seis meses (desde agosto de 2025): similar al primer semestre de 2018 (-3,7%) y al arranque de la pandemia (abr-oct 2020: -4,1%), solo que ahora con apreciación cambiaria”, señaló un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
Comparado con el inicio de la gestión de Javier Milei, en promedio el salario está un 8,9% abajo de noviembre de 2023 (-3,5% el sector privado y -18,3% el público) y “en marzo va a volver a caer”, anticipó Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma.
Por su parte, según estimaciones del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP), si se considera una canasta de consumo más actualizada (el IPC-INDEC se basa en la Encuesta de Gastos de Hogares 2004-2005, pero podría reemplazarse por la de 2017-2018), la pérdida en lo que va del Gobierno pasaría de 8,9% a 14,7%.
De esta manera, el deterioro no es solo actual, sino acumulado. Según el propio informe del FreSU, los trabajadores ya perdieron más de 58 billones de pesos durante el gobierno de La Libertad Avanza (LLA), con un impacto directo en el endeudamiento de los hogares y el consumo.
En promedio, la caída del poder adquisitivo equivale a más de $2,2 millones por trabajador en el sector privado y casi $12 millones en el sector público, cifras que explican por qué cada vez más familias recurren al crédito para cubrir gastos básicos. Según detalló el periodista Cristian Carrillo en El Destape, en la gestión actual, cada persona adulta le debe, al menos, un millón de pesos al sistema financiero.
“La deuda en los hogares creció en 36 billones de pesos desde que gobierna Milei y la morosidad se multiplicó por 4 sólo en el último año”, indicó el espacio integrado por gremios como ATE, UOM, Aceiteros, Aeronáuticos, Docentes Universitarios, Portuarios, Molineros, Papeleros, entre otros.
De cara a los próximos meses, los especialistas consideraron que los precios de servicios y regulados pueden seguir subiendo. “Tomando marzo de 2018 como referencia pasada de ‘precios ordenados’, los precios relativos muestran un nivel 10,5% por abajo en Regulados y de 6,8% en Servicios, y cabe suponer que pueden pretender que sigan subiendo”, analizaron. La duda es cuánto margen social existe en un contexto de caída del poder adquisitivo, menor ingreso disponible para vivir, y empeoramiento sostenido de las condiciones de vida de la mayoría de la población.
El Destape




