A 44 años de Malvinas, Roberto Báez y Carlos Trangoni, veteranos de guerra, relataron sus experiencias en el conflicto y cuestionaron la falta de respuestas del Estado. “Se nos va la vida esperando justicia”, advirtieron.
En el marco de un nuevo aniversario del 2 de abril, excombatientes de Malvinas de Chaco volvieron a poner en agenda sus reclamos históricos: reconocimiento pleno, atención sanitaria y justicia por las violaciones sufridas durante y después del conflicto.
En diálogo con Radio Libertad, Roberto Báez, presidente de la Fundación Gesta Malvinas 1982, y Carlos Trangoni, veterano de guerra, compartieron testimonios atravesados por el paso del tiempo, las secuelas físicas y psicológicas, y la persistente deuda del Estado.
“Es un día menos para nosotros, porque se nos va cortando la vida”, expresó Báez al referirse al 44° aniversario de la guerra. La fundación que preside nuclea a unos 2.260 soldados de Resistencia y el interior provincial.
De civiles a soldados en semanas
Ambos excombatientes coincidieron en que la convocatoria los sorprendió apenas semanas después de haber finalizado el servicio militar obligatorio. “Nos habían dado de baja en febrero y no pasó ni un mes que llegó el llamado para ir directamente a Malvinas”, recordó Báez. Tenía apenas 18 años y proyectaba estudiar veterinaria. “Tenía la mente en otra cosa, pero servimos a la patria”, agregó.
Trangoni también fue convocado con la misma edad. “Éramos chicos, civiles, y fuimos obligados. La ley decía claramente que si no cumplíamos era deserción”, sostuvo.
Denuncias de torturas y falta de justicia
Uno de los momentos más crudos del relato fue el testimonio de Trangoni, quien denunció haber sido víctima de torturas por parte de superiores antes de ser enviado al frente.”Fui sometido a todo tipo de vejámenes. Estuve atado, me hicieron simulacros de fusilamiento. Gracias a Dios estoy vivo”, afirmó.
Según relató, su causa lleva años en la Justicia sin resolución. “Después de tanto tiempo, uno de los responsables quedó libre por fallecimiento. La justicia es sorda o muda”, cuestionó. En ese sentido, indicó que su caso fue reconocido como violación a los derechos humanos y que incluso llegó a instancias internacionales: “Mi causa pasó a la ONU el año pasado”.
Reconocimiento desigual y reclamo colectivo
Los excombatientes también señalaron las diferencias en el reconocimiento estatal entre quienes combatieron directamente, quienes estuvieron en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS) y los soldados acuartelados.
“Todos tienen que ser reconocidos como veteranos de guerra. Cumplimos órdenes, estuvimos al servicio del Estado”, remarcaron. Advirtieron además que muchos exsoldados mueren sin haber obtenido ese reconocimiento: “Se nos están muriendo diariamente”.
Más allá de las discusiones legales, Báez subrayó que hoy la principal preocupación es el acceso a la salud. “Antes pedíamos muchas cosas, ahora lo que queremos es salud. Hay compañeros sin piernas, con problemas graves, y no hay respuestas a tiempo”, señaló.
También cuestionó las demoras en la entrega de medicamentos: “Vas a la farmacia y te dicen ‘vení mañana’, pero el dolor lo tenés hoy”. Trangoni fue contundente al sintetizar el sentimiento compartido por muchos excombatientes:”Nosotros cumplimos. El Estado no cumplió con nosotros. Nos olvidó, nos castigó”. Y agregó: “No somos traidores. Hicimos un juramento y lo respetamos”.
A más de cuatro décadas de la guerra, los veteranos insisten en que la deuda no es solo estatal, sino también social. “Hay que contar la verdad de lo que pasó. No pedimos nada extraordinario, pedimos justicia y reconocimiento”, concluyeron.
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