El rechazo a los cambios en las leyes de trabajo se extendió desde el Congreso a los barrios, con cortes de calles, cruces con la policía y manifestaciones simultáneas en distintas provincias. La multiplicidad de barrios porteños involucrados en el cacerolazo por la reforma laboral mostró un descontento transversal
El impacto del paro general, la reforma laboral y el debate en el Congreso dominó la agenda política y social este jueves en una jornada de tensión en todo el país. La aprobación de Ley de Modernización Laboral por la Cámara de Diputados derivó en manifestaciones espontáneas durante la noche, cuando vecinos salieron a las calles para expresar su rechazo a los cambios en las leyes laborales.
El ruido de las cacerolas comenzó cerca de las 23:00 y se expandió rápidamente por distintos barrios porteños, transformando el cierre del debate parlamentario en una escena de protesta urbana.
Protestas en barrios porteños y cortes de calles
Los focos de manifestación aparecieron de manera simultánea en distintos puntos de la ciudad. En la intersección de Medrano y Corrientes, vecinos interrumpieron el tránsito, mientras que en Corrientes y Ángel Gallardo el cacerolazo se mantuvo constante durante más de una hora.
También se registraron concentraciones en La Paternal -con epicentro en Juan B. Justo y San Martín-, Villa Pueyrredón, Mataderos, Caballito y la Villa 21-24. En todos los casos, la consigna central apuntó al rechazo de la reforma laboral que se votaba en el recinto.
Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió en el barrio de Boedo, donde un grupo numeroso de manifestantes se enfrentó verbalmente con efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Los vecinos lograron avanzar sobre el cordón policial en la esquina de San Juan y Boedo mientras entonaban consignas sindicales, en un episodio que expuso el clima de malestar acumulado durante el día.
El descontento también se reflejó en plataformas digitales. Desde la cuenta “Arrepentidos de Milei” circularon mensajes que cuestionaron la distancia entre los ingresos de los legisladores y la situación económica de los trabajadores, apuntando indirectamente al gobierno de Javier Milei.
La discusión sobre salarios y condiciones laborales se convirtió en uno de los ejes de la protesta, que combinó reclamos económicos con críticas al rumbo político.
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