Ya repercuten los cambios en la dinámica del mercado de trabajo y se consolida el avance del cuentapropismo, según el análisis de la Consultora Politikón. Al tercer trimestre 2025 los trabajadores asalariados representaban el 71,9% del empleo total (3,6 puntos menos que en 2016), mientras que los cuentapropistas treparon al 24,5% (4,1 puntos más), consolidando un corrimiento sostenido desde el empleo asalariado hacia formas de autoempleo y mayor fragilidad ocupacional. El Gran Resistencia integra el podio con el el mayor nivel de cuentapropismo.
Introducción
El presente informe analiza la evolución de las modalidades ocupacionales en los 32 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC) entre los terceros trimestres de 2016 y 2025. El foco del trabajo está puesto en el avance del cuentapropismo como forma de inserción laboral y en su vínculo con la dinámica del empleo asalariado, considerado tanto en su conjunto como en su desagregación entre asalariados formales e informales.
El abordaje es de carácter comparativo, tanto en términos temporales como territoriales.
Por un lado, se examinan los cambios en la estructura ocupacional a lo largo del período, identificando tendencias persistentes y rupturas recientes. Por otro, se contrastan los distintos aglomerados urbanos con el objetivo de captar heterogeneidades en los patrones de empleo, poniendo especial atención en las diferencias en la intensidad y modalidad del crecimiento del cuentapropismo.
De este modo, el informe busca comprender cómo se reconfigura el mercado de trabajo
urbano en la Argentina y en qué medida el cuentapropismo se consolida como una
respuesta estructural frente a las transformaciones del empleo asalariado.
La información utilizada en este informe proviene de los microdatos de la Encuesta
Permanente de Hogares (EPH) elaborada por el INDEC. Las modalidades ocupacionales se definen de acuerdo con la categoría ocupacional declarada por los individuos, distinguiéndose entre asalariados, cuentapropistas, patrones y trabajadores familiares sin remuneración (estos dos últimos, agrupados).
El análisis se realiza para los 32 aglomerados urbanos cubiertos por la EPH y se circunscribe wa los terceros trimestres de cada año del período 2016–2025. La elección de un mismo trimestre para toda la serie responde a la necesidad de asegurar la comparabilidad intertemporal de los resultados y evitar distorsiones asociadas a factores estacionales propios del mercado de trabajo.
Todas las comparaciones presentadas, tanto en niveles como en participaciones y variaciones relativas, se basan en este criterio homogéneo de corte temporal.
Panorama agregado de los 32 aglomerados urbanos
Hacia el tercer trimestre de 2025, en los aglomerados urbanos de la Argentina se registraban 13,6 millones de trabajadores en las distintas modalidades de ocupación.
De ese total, el 71,9% correspondía a asalariados, el 24,5% a cuentapropistas, el 3,2% a patrones y el 0,4% a trabajadores familiares sin remuneración. En comparación con el extremo inicial de la serie analizada (tercer trimestre de 2016), se observan cambios significativos en la participación relativa de cada modalidad: mientras que la proporción de asalariados se redujo en 3,6 puntos porcentuales, la de cuentapropistas se incrementó en 4,1 puntos porcentuales, dando lugar a una reconfiguración paulatina del mercado de trabajo urbano.
Más allá de la comparación entre los extremos de la serie, este proceso se desarrolló de manera mayormente sostenida a lo largo del período, aunque con episodios de volatilidad.
Entre 2016 y 2020, el cuentapropismo ganó terreno de forma ininterrumpida, incrementando su participación relativa del 20,5% al 25,0%, mientras que el empleo asalariado redujo su peso en cada uno de esos años, pasando del 75,4% al 71,5%.
Esta dinámica se revirtió parcialmente en el período 2021–2023, cuando el cuentapropismo redujo su participación (del 25,0% en 2020 al 21,6% en 2023) y los asalariados recuperaron terreno (del 71,5% al 74,8%).
No obstante, en los últimos dos años (2024–2025) volvió a observarse la tendencia inicial: los cuentapropistas incrementaron su participación en tres puntos porcentuales, hasta alcanzar el 24,5% del total, mientras que los asalariados redujeron su peso en una magnitud similar, ubicándose en el 71,9%.
De este modo, en 2025 el cuentapropismo alcanzó su segundo nivel más alto de toda la serie analizada (solo por debajo de 2020, año atravesado por la pandemia), al tiempo que la participación del empleo asalariado registró el segundo valor más bajo del período, únicamente por encima del observado en 2020, por idénticos motivos.
¿Cómo afectó este cambio en la participación relativa sobre el volumen de trabajadores por categoría ocupacional?
Una primera vista al respecto se puede observar en la evolución entre puntas: hacia el tercer trimestre de 2016, había 2,3 millones de cuentapropistas, mientras que ese mismo período de 2025 se habían incrementado a 3,3 millones. Esto equivale a una suba del 42,2% de los empleos por cuenta propia. Por su parte, los asalariados pasaron de 8,7 millones en 2016 a 9,8 millones en 2025, una suba del 13,0%.
Sin embargo, la diferencia está en los picos máximos de la serie: mientras que en 2025 se registró el máximo histórico de cuentapropistas, no es el mismo caso para los asalariados, cuyo pico está en 2023 con 10,0 millones. Si comparamos contra ese año, el cuentapropismo creció 15,6%, pero los asalariados cayeron 2,5%.
Características del empleo por aglomerado urbano
Hacia el tercer trimestre de 2025, se observa una importante heterogeneidad hacia dentro del territorio nacional. En este marco, Mar del Plata presentó el mayor nivel de cuentapropismo entre los aglomerados urbanos relevados por la EPH-INDEC, con una participación del 32,5% sobre el total de los ocupados, seguido luego por Posadas (32,0%) y el Gran Resistencia (30,7%).
Otros doce aglomerados presentaron niveles superiores al total nacional, mientras que diecisiete registraron una participación inferior a la misma; entre esos, se destaca Río Gallegos como el de menor participación del cuentapropista del país (9,2%, único a un dígito).
Si observamos la participación de los asalariados, se invierta el ranking: Río Gallegos presenta el mayor nivel con 88,3% seguida por Ushuaia-Río Grande (83,9%) y Gran Catamarca (80,8%), mientras que en el otro extremo Mar del Plata (63,1%), Posadas (64,1%) y Corrientes (65,3%) presentan las participaciones más bajas.
Finalmente, el conjunto de “Otros” (que abarca patrones y trabajador familiar sin remuneración), Santiago del Estero-La Banda exhibe el mayor nivel de participación con 8,1%, explicado sobre todo por la categoría de patrón.
Cabe preguntarse, en este marco, como avanzó el cuentapropismo en los aglomerados urbanos: si se trató de una expansión homogénea hacia dentro del territorio nacional o bien, si se observan comportamientos dispares. Si se comparan ambos extremos de la serie (2025 vs. 2016), la mayoría de los aglomerados presentó un alza del cuentapropismo, específicamente veintisiete de ellos, mientras que solo cinco vieron un comportamiento inverso.
En ese escenario, el Gran Resistencia junto a Posadas fueron los dos aglomerados donde el cuentapropismo tuvo el mayor incremento en su participación relativa respecto al empleo total: en el caso chaqueño, creció 14,3 puntos porcentuales; en el misionero, +11,0 p.p.; y el Gran Tucumán completó el podio con +8,9 p.p.
En el otro extremo, los aglomerados con disminución fueron Neuquén-Plottier (-0,4 p.p.), Gran Catamarca (-1,0), Gran San Luis (-2,3), Río Cuarto (-2,5%) y Santa Rosa – Toay (-6,7).
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