El histórico heladero chaqueño destacó el reconocimiento internacional del helado artesanal argentino y puso en valor la formación, la creatividad y la calidad del producto local. Además, anticipó nuevas propuestas saludables y resaltó el fuerte vínculo de Resistencia con la cultura del helado.
En diálogo con CIUDAD TV, Dino Paganucci, propietario de Helados Dino, celebró el buen momento que atraviesa la industria del helado artesanal argentino, que se posiciona entre las mejores del mundo, y puso en valor el crecimiento del sector en la provincia del Chaco, tanto en calidad como en formación y creatividad.
Argentina ocupa actualmente el tercer puesto a nivel mundial en helado artesanal, un logro que, según Paganucci, refleja un cambio profundo en la percepción del producto. “Hace tres o cuatro años el helado dejó de ser una golosina para pasar a ser un alimento de calidad. Hoy la gente entiende lo que significa el helado artesanal”, explicó. En ese sentido, destacó el trabajo de los heladeros formados en la Escuela Latinoamericana de Heladería de la Asociación de Pasticeros, Panaderos y Afines (APADIA), que combina capacitación online y práctica presencial.
El empresario subrayó que el helado artesanal argentino tiene una identidad propia, vinculada al uso de frutas locales, a la creatividad y al respeto estricto del Código Alimentario Argentino. “No se puede usar colorantes ni esencias. Para que sea artesanal tiene que ser un producto sano y de primera calidad”, afirmó.
Entre las tendencias actuales, Paganucci señaló que el dulce de leche granizado lidera el ranking de gustos preferidos en el país, seguido por el chocolate con almendras. El pistacho, que fue una moda, perdió protagonismo frente a un nuevo favorito: el mango, una fruta que también gana terreno en combinaciones como mango con naranja o mousse de mango.
En esa línea, Helados Dino comenzó a desarrollar líneas saludables, sin leche ni crema, elaboradas con jugos naturales de frutas y agua. Entre las opciones se destacan sabores como remolacha con flor de Jamaica y frutilla, zanahoria con naranja, limón con menta y jengibre, y ensalada de frutas con jugo natural de naranja. “Son helados sin grasa animal, pensados para quienes buscan cuidarse un poco más”, explicó.
Paganucci también remarcó la diferencia entre el helado artesanal y el industrial: mientras este último se produce a gran escala y con alta inyección de aire, el artesanal se vende por kilo y prioriza la textura, el sabor y la calidad. “No hay helados buenos o malos, son distintos. El artesanal fue encontrando su ADN”, sostuvo.
En el plano local, destacó el fuerte vínculo de Resistencia con el helado: “La gente es muy heladera, en cualquier época del año. Terminás de comer y vas a la heladería”. Los domingos siguen siendo el día de mayor actividad, cuando muchas familias compran helado para consumir en casa.
Con una trayectoria marcada por la creatividad, Paganucci recordó algunas de sus creaciones más emblemáticas, como la crema Sabrina, dedicada a su primera nieta, y la crema Fabriciano, elaborada en homenaje al reconocido escultor Fabriciano Gómez, especialmente durante la Bienal de Esculturas. Sobre este evento, resaltó su importancia cultural y turística para la provincia y el orgullo que representa para los trabajadores gastronómicos y heladeros.
Finalmente, el heladero celebró su reciente cumpleaños con un evento solidario que incluyó una torta helada de 53 kilos, compartida con más de 300 personas, entre clientes, proveedores y hogares invitados. “Fue un cumpleaños distinto, con otro condimento”, expresó.
Con pasión, compromiso y una fuerte impronta familiar, Dino Paganucci reafirmó que el helado artesanal no solo es parte de la identidad gastronómica local, sino también un motor cultural y social para Resistencia y toda la provincia.




