La ciudad de Clorinda está en el centro de la agenda regional ante las demoras en el proyecto de mejoramiento del Centro de Frontera Puerto Falcón–Clorinda, una obra estratégica que contempla la construcción de un segundo puente internacional para unir el Chaco paraguayo con el norte de Formosa. El gobernador de Presidente Hayes denunció la parálisis de la obra y apuntó al MOPC por la falta de definiciones técnicas.
La iniciativa, clave para descomprimir el tránsito y reactivar la economía fronteriza, enfrenta retrasos que generaron fuertes reclamos desde ambos lados del río Pilcomayo y Paraguay.
El gobernador del departamento paraguayo de Presidente Hayes, Bernardo Zárate, elevó la presión política sobre el presidente Santiago Peña para acelerar las evaluaciones técnicas del proyecto. Como primera reacción, el mandatario paraguayo llamó la atención a la ministra de Obras Públicas y Comunicaciones, Claudia Centurión, con el objetivo de destrabar un proceso que hasta ahora se limitó a intentos fallidos de reuniones binacionales.
Desde Clorinda, las autoridades locales expresaron a LPO su preocupación por la falta de avances y remarcaron la urgencia de iniciar las obras. “No se avanza y la necesidad es inmediata por el alto flujo de vehículos y camiones”, señalaron fuentes de la Gobernación de Presidente Hayes, que también reclamaron la continuidad del asfaltado de la Ruta 12 hasta Pozo Hondo y un nuevo encuentro con Peña.
La Municipalidad de Clorinda dejó en claro que no existen objeciones para el inicio de los trabajos y que, por el contrario, se pide acelerar los plazos. El proyecto cuenta con financiamiento ya aprobado del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM) por alrededor de 55 millones de dólares, lo que permitiría avanzar sin demoras administrativas. “
“Nosotros no tenemos ningún reparo, al contrario, pedimos que se aceleren. Mientras Argentina no tenga que pagar, Milei va a acompañar cualquier iniciativa”, comentaron desde la Municipalidad de Clorinda. En rigor, Peña apunta a construir un segundo puente que pase por el río Pilcomayo, ya que el paso de San Ignacio de Loyola no da abasto y encima está mal conservado.
La obra cobra una relevancia particular para Clorinda en un contexto económico adverso. La ciudad registra una caída del flujo comercial superior al 60% y el cierre de cerca del 40% de los locales, mientras que casi el 70% de la canasta básica de los clorindenses se abastece con productos paraguayos.
El proyecto prevé un plazo de ejecución de cinco años e incluye la elaboración del proyecto ejecutivo, la ejecución de la obra y la implementación de un plan de gestión ambiental. Del total de la inversión, USD 32,6 millones serán aportados por el FOCEM y cerca de USD 23 millones por el Estado paraguayo.
Actualmente, más de 290 camiones de gran porte cruzan hacia Paraguay mediante balsas entre Puerto Pilcomayo e Ita Enramada, sin contar las demoras que en horas pico superan las tres horas en el paso migratorio del Chaco. Si bien a partir del 1 de febrero entrará en vigencia un nuevo sistema migratorio que agilizará el cruce por Puerto Falcón, desde Clorinda advierten que se trata solo de un alivio parcial.
En ese escenario, la concreción del segundo puente aparece como una obra vital para Clorinda y Formosa, no solo para mejorar la conectividad y la logística regional, sino también como una herramienta clave para la recuperación económica de una ciudad fronteriza profundamente ligada al intercambio cotidiano con Paraguay.
Para Clorinda, las obras representarían un verdadero salvavidas frente a la difícil situación económica que atraviesa la ciudad, que ya sufre una caída del flujo comercial superior al 60% y el cierre de cerca del 40% de los locales. Actualmente, la canasta básica de los clorindenses se compone en casi un 70% de productos paraguayos.
El Comercial/Guaú Diario Digital




