La jueza de Faltas de Resistencia, Marcela Cortés, expuso en CIUDAD TV la preocupación creciente en torno a los casos de violencia digital que llegan a su juzgado y llamó a reforzar la alfabetización digital en las familias, las escuelas y toda la comunidad. Señaló que el daño producido en internet “es a perpetuidad”, porque los contenidos se viralizan, se replican y su eliminación resulta cada vez más difícil.
Durante el 2025, Cortés encabezó múltiples capacitaciones sobre violencia digital, un fenómeno que —dijo— se potenció en los últimos años. “La gente se ampara en una falsa sensación de impunidad, pero toda conducta tiene responsables y hoy existen herramientas para identificarlos”, aseguró. Explicó que, aunque muchos usuarios crean que cambiar nombres o fotos los protege, es posible rastrear perfiles a partir de informes de plataformas, direcciones IP y datos de las compañías proveedoras.
La jueza indicó que crecieron las denuncias y que muchas personas recién ahora toman conciencia de que diversos comportamientos online están penalizados por el Código de Faltas. “Hay casos muy antiguos donde ya no podemos condenar, pero sí ordenar la eliminación del contenido”, señaló. Sin embargo, advirtió que borrar material es un trabajo arduo: “En una causa de este año eliminamos más de 100 links, aparecieron 48 nuevos, luego 40 más y seguimos trabajando”.
Cortés destacó que las sanciones previstas pueden llegar hasta 120 días de arresto o multas millonarias, y remarcó que se investiga incluso cuando el contenido se aloja en el exterior, con colaboración de plataformas, proveedores e Interpol.
Cómo identificar la violencia digital y qué hacer
La magistrada recordó que la violencia digital puede manifestarse como humillación, discriminación, hostigamiento, difusión no consentida de imágenes, ciberbullying, exclusiones en grupos, “cancelaciones”, comentarios dañinos o manipulación mediante inteligencia artificial (deepfakes).
El primer paso, dijo, es denunciar ante el Departamento de Cibercrimen de la Policía del Chaco y preservar pruebas antes de que se borren: capturas, links, identificación exacta de la cuenta y, si es posible, acta notarial.
También pidió no sumarse a escraches o cadenas de difusión: “Para que algo se viralice hacen falta muchos. El daño no lo causa solo el agresor, sino quienes comparten”.
Impacto emocional y grupos más vulnerables
Cortés remarcó que la violencia digital tiene fuertes consecuencias psicológicas, especialmente en mujeres, adolescentes, personas LGBTIQ+ y quienes no se ajustan a estereotipos de belleza. “En la violencia de género offline podíamos dictar una perimetral; en internet la víctima no puede resguardarse: sabe que su imagen circula sin control”, explicó.
La jueza insistió en que la alfabetización digital debe formar parte de la educación desde edades tempranas. En capacitaciones con estudiantes detectó desconocimiento sobre riesgos, difusión de imágenes íntimas y uso de inteligencia artificial para modificar cuerpos. “No se trata de prohibir, sino de educar: enseñar a cuidarse, a manejar la privacidad, a no dañar”, sostuvo.
Cortés llamó a acompañar a las víctimas, no naturalizar la cosificación de los cuerpos y entender que internet “es un territorio sin fronteras” donde se deben ejercer ciudadanía y respeto.




