Un estudio del CONICET y la Universidad de Groningen convierten residuos de yerba mate y aplicó pirólisis a la yerba usada, generando una alternativa renovable a derivados del petróleo para las industrias química y farmacéutica.
Un equipo científico internacional ha desarrollado un método eficiente y económico para transformar los residuos de yerba mate en bioaceite de alto valor. La investigación, encabezada por un experto del CONICET en Mendoza y colegas de los Países Bajos, utiliza la yerba ya consumida (proveniente de infusiones) para generar insumos clave para la transición energética.
Frente al desafío que representan las más de 220 mil toneladas anuales de este residuo en Argentina, el equipo diseñó y ensambló un reactor experimental de bajo costo. Este dispositivo fue construido a medida para procesar la biomasa específica de la yerba usada, validando primero su rendimiento con aserrín de pino.
El método empleado es la pirólisis, una técnica de degradación térmica que se aplica a 550 °C en ausencia de oxígeno.
Este proceso descompone la materia prima en tres fracciones distintas: un residuo sólido conocido como biocarbón (con potencial agrícola), una mezcla de gases combustibles (CO2, H2 y CH4), y un producto líquido denominado bioaceite o aceite de pirólisis.
Los investigadores centraron sus esfuerzos en el bioaceite, considerado una fuente renovable crucial de compuestos aromáticos capaces de reemplazar a los derivados del petróleo.
Para maximizar su rendimiento, el estudio optimizó variables clave, como la temperatura, e incorporó óxido de cobre como catalizador. Este paso promueve la formación de compuestos aromáticos pequeños. Posteriormente, se utilizó un solvente renovable para extraer y concentrar las moléculas de interés.
El análisis del producto final reveló que es un líquido rico en metoxifenoles, compuestos derivados de la lignina presente en la yerba mate. Estos componentes tienen una alta demanda en las industrias química, farmacéutica y alimenticia. Su potencial de aplicación es vasto, pudiendo usarse para elaborar plásticos, aromas, fragancias, resinas y combustibles de naturaleza renovable.
El proyecto, detallado en la revista Waste Management, ejemplifica un modelo integral de economía circular. No solo se valoriza el bioaceite, sino que el biocarbón y los gases también son aprovechables.
Incluso el tratamiento previo de yerba mate usada permitió separar cafeína y minerales con potencial comercial. El investigador Martín Palazzolo concluyó que la estrategia es ”científicamente viable, logísticamente posible y ambientalmente tiene todo el sentido” para reducir residuos y generar productos valiosos.
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