En medio del desmanejo económico, la crisis social y el escándalo narco del principal candidato libertario para las próximas elecciones, Milei intentó revivir la campaña oficialista maltratando canciones de artistas que están en sus antípodas. Disfrazado de rockero, buscó revivir viejas consignas anticomunistas y, ya con corbata, se congratuló de un país que solo existe en su imaginación
Lo hizo ante fanáticos que lo ovacionaron en el Movistar Arena para el relanzamiento de la campaña electoral a partir de la presentación de su nuevo libro: “La construcción del milagro”. Javier Milei habló, repitió viejas consignas, prometió un futuro mejor y por enésima vez retieró el fin de la inflación.
El día anterior el primer mandatario se acostó tarde: tuvo que, en contra de su voluntad, dar de baja a José Luis Espert de la boleta de diputados nacionales por sus vínculos con el narcotráfico. Sin embargo, nada del contexto que lo rodea pareciera entrar en el registro del Presidente. En medio de una excitación casi adolescente, agarró el micrófono, desplegó una sonrisa que iba de oreja a oreja y, torpe, junto a su banda, la “banda presidencial” se dispuso a entonar la primera canción: Demoliendo Hoteles.
Mientras el Presidente saltaba en el escenario y jugaba a ser un rockstar, el ministro de Economía Luis Caputo y su equipo se encuentran en Estados Unidos pidiendo que el gobierno de Donald Trump le desembolse más dinero para seguir endeudando a la Argentina y poder, con esa “ayuda”, contener el dólar.
Le mandó saludos a Caputo “que nos está viendo de Washington”, y se aventuró a pedir votos para su reelección: “Si tuviéramos la suerte de que nos acompañen hasta 2031, le estaríamos devolviendo 500 mil millones de dólares a los Argentinos que dejarían pagar de impuestos”. “Más que la deuda que tenemos hoy”, pronunció y prometió: “No van a calmar la vocación reformista de este gobierno”.
Página 12




