Cada 18 de septiembre se recuerda en la provincia el Día del Testigo por Delitos de Lesa Humanidad, instituido por Ley 3742-E. La fecha homenajea a Jorge Julio López y reivindica la valentía de quienes declararon en los juicios de la dictadura. La Comisión Provincial por la Memoria destacó el paso de “víctimas a sobrevivientes” de quienes testimoniaron para construir justicia.
El 18 de septiembre es el Día del Testigo por Delitos de Lesa Humanidad en la provincia del Chaco, instituido mediante la Ley N° 3742-E sancionada en noviembre de 2022. La conmemoración recuerda la desaparición de Jorge Julio López en 2006, testigo clave en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, y busca visibilizar el rol fundamental de quienes declararon en las causas de crímenes de la dictadura.
La fecha tiene como objetivo reivindicar la valentía y el compromiso de los testigos que, en nombre propio y en el de quienes no sobrevivieron, brindaron su testimonio ante la Justicia. Su palabra fue esencial para reconstruir los hechos, sostener los procesos judiciales y lograr las condenas a los responsables del terrorismo de Estado.
La Comisión Provincial por la Memoria del Chaco recordó la fecha con un mensaje que pone en valor el tránsito de las víctimas desde la oscuridad de los centros clandestinos de detención hasta el estrado judicial. “Primero la Sala Negra en la Brigada. Luego la sala de audiencias en el Tribunal Oral Federal. Entre ambas situaciones, una distancia de décadas que se vuelve difusa al momento de recordar y contar”, expresaron.
El organismo subrayó que el testimonio de los y las sobrevivientes fue el “grado cero de la Justicia”, la condición de posibilidad de las condenas y la semilla de la memoria colectiva. “Testimoniar todas las veces que sea necesario hasta lograr Justicia, cueste lo que cueste y caiga quien caiga”, señala el comunicado, en alusión a la lucha contra la impunidad y el olvido.
La conmemoración busca mantener viva la memoria histórica y reforzar el compromiso con los procesos de verdad y justicia, reconociendo que sin la palabra de los testigos no hubiera sido posible juzgar a los responsables de los crímenes de lesa humanidad.




