La codirectora de la Escuela Lawel, Verónica Cerrutti, sostuvo que la puericultura “tomó mucha más relevancia dentro del sistema de salud” y reclamó un marco legal en la provincia que permita formalizar la profesión, garantizar acceso a todas las familias y ampliar el campo laboral.
La codirectora de la Escuela Lawel, Verónica Cerrutti, destacó en diálogo con CIUDAD TV la importancia de avanzar en un marco legal para la actividad de las puericultoras en la provincia del Chaco. “Necesitamos tener un marco regulatorio, primero para formalizar nuestra profesión, porque al estar fuera de una ley muchas veces eso hace que se precarice mucho nuestro trabajo, y segundo, para que cualquier persona que forme parte de nuestro país pueda tener acceso a una puericultora”, explicó.
Actualmente, la actividad no está regulada y eso, según Cerrutti, genera desigualdades. “Hoy, al no tener una ley, la mayoría trabajamos de manera privada y eso hace que los barrios más vulnerables o los sectores de la sociedad más vulnerables no puedan contar con esta ayuda”, señaló.
La especialista recordó que la puericultura “es una profesión que ya data de hace muchísimos años” y que en Argentina comenzó a ganar terreno hace una década, con un crecimiento mayor en los últimos años. “Salimos a la luz desde el momento en que se empezó a entender que dar la teta no es una cuestión de algo natural, sino más bien la lactancia es algo que se tiene que aprender, que se tiene que dar un tiempo, que necesita mucha práctica, y ahí es donde nosotras empezamos a ganar espacio”, indicó.
En Argentina, las puericultoras son reconocidas como especialistas en lactancia y crianza. “Colaboramos desde el embarazo hasta aproximadamente los tres años en temas de crianza. No solo acompañamos: también somos agentes de derivación, trabajamos en equipo con otros profesionales y nos especializamos en todo lo que es salud mental materna”, explicó.
Cerrutti detalló que el acompañamiento se realiza tanto en hospitales y sanatorios como en el domicilio de las familias: “Miramos mucho más allá de una teta. ¿Cómo se encuentra esa mamá, cómo está esa familia? Si la mamá quiere dar la teta, vemos si está bien prendido o mal. En el caso de que no lo quiera hacer, buscamos cómo acompañarla”.
En ese sentido, remarcó que la tarea también incluye el trabajo en crianza respetuosa y alimentación complementaria: “No somos nutricionistas, pero trabajamos en equipos interdisciplinarios. Brindamos información sobre cómo lograr una buena alimentación complementaria que no haga abandonar la lactancia, que todo vaya de la mano”.
Consultada sobre el vínculo madre-hijo, Cerrutti planteó: “La lactancia será deseada o no será. Si una mamá quiere dar la teta y su cuerpo está apto para hacerlo, se va a dar. Muchas veces hay mamás que quieren, pero por cuestiones físicas o por vivencias como violencia obstétrica no lo logran. En esos casos acompañamos para generar el vínculo de otras maneras, incluso a través de la mamadera”.
Sobre la situación en la provincia, explicó que trabajan en conjunto con otras profesionales: “Somos un grupo que armamos con las chicas y estamos tratando de abarcar todos los lugares. Dentro de ese grupo también está Estela, que es delegada de la Unión Argentina de Puericultoras. Somos todas de Resistencia por ahora, pero queremos sumar a más gente, también del interior”.
En esa línea, convocó a quienes quieran sumarse: “Una vez que podamos avanzar con el proyecto legislativo, la idea es incluir a las que se quieran sumar. Si alguien del interior nos está viendo y quiere contactarse, me puede escribir a mi Instagram @mama.guiada. Cuantas más seamos, más vamos a poder presionar para que salga la ley”.
Finalmente, remarcó la importancia de contar con un marco regulatorio en la provincia: “Esperamos de este proyecto que cualquier persona en el Chaco que necesite un acompañamiento de una puericultora pueda tenerlo, trabajar dentro de un marco de ley, sentirnos protegidas y tener un campo laboral más amplio del que tenemos ahora”.




