Terminó en papelón el intento oficial de tapar el escándalo de las coimas y el creciente malestar económico con una supuesta conspiración contra la vida del presidente Milei. La convocatoria en tono de guerra se disolvió en un desangelado cierre de campaña en la localidad bonaerense de Moreno, donde los pocos asistentes quedaron superados por el ridículo despliegue de fuerzas de seguridad. El único agredido fue un periodista
El Presidente fue este jueves al conurbano para buscar violencia y se encontró con vecinos enojados. En un intento fallido por lograr una postal de violencia y victimización, el acto libertario en la previa de las legislativas mostró poca gente, mucha seguridad y ninguna sorpresa.
En medio del escándalo por las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad que tienen a su hermana como protagonista, Javier Milei encabezó ayer el cierre de la campaña bonaerense de La Libertad Avanza. Lo hizo en un predio al aire libre del club Villa Ángela, de la localidad de Moreno, un lugar que, desde hace días desde la oposición advertían que no estaba preparado para realizar ese tipo de evento.
Más allá de algún forcejeo – que terminó con la agresión a un periodista – y de la precariedad del lugar, todo salió de manera ordenada en el marco de un desmedido operativo de seguridad. Durante su discurso, entonces, el Presidente no tuvo más opción que hablar de las coimas. Intentó defender a su hermana y luego terminó admitiendo que las encuestas dicen que el domingo puede haber un “empate técnico”.
Mientras Milei hablaba, algunos militantes libertarios lo escuchaban. Otros, sin embargo, se comenzaron a ir antes de que terminara el discurso. El predio nunca estuvo lleno y había grandes espacios vacíos.
Muchos de los asistentes al acto llegaron en micros. Una vez que bajaban de ellos, los referentes partidarios locales pasaban con cajas de cartón para darles gorras y remeras violetas.
El operativo de seguridad comprendió efectivos de la Policía Federal, de la Bonaerense, de Gendarmería y de Casa Militar. También había efectivos de la policía local y personal de seguridad privada. Para ingresar, tanto los hombres como las mujeres, se debían someter a un cacheo y pasar por detectores de metales. Por el cielo, mientras todo eso ocurría, circulaba un helicóptero de la policía bonaerense. A los costados del escenario, sobre unas combis, se ubicaban francotiradores vestidos con traje militar. “Hay más canas que libertarios”, se reían unos jóvenes del barrio que miraban el show desde la vereda de su casa.
Una vez finalizado el acto, y sin la foto que quería, Javier Milei partió con destino a Los Ángeles para tener allí una reunión con empresarios. El día anterior tuvo que suspender la visita que iba a realizar a Las Vegas para ver actuar a su expareja, Fátima Flórez. En el Gobierno pensaron que iba a ser demasiado.
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