La investigadora y referente gremial del INTA Colonia Benítez, Irina Svriz, valoró el fallo de la jueza federal Martina Isabel Forns que frenó el pase a disponibilidad de más de 300 trabajadores estatales y dispuso una multa de $10 millones diarios en caso de incumplimiento. “Es algo muy positivo para nosotros”, afirmó, al tiempo que destacó el rol histórico de la institución y el apoyo recibido de productores, universidades y legisladores.
La Justicia Federal frenó el martes el pase a disponibilidad de más de 300 trabajadores estatales, de los cuales 286 pertenecen al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La jueza federal de San Martín, Martina Isabel Forns, dictaminó que no se podrán realizar despidos, cesantías ni suspensiones, y que en caso de incumplimiento el Gobierno Nacional deberá pagar una multa de 10 millones de pesos diarios.
En diálogo con CIUDAD TV, la investigadora y referente gremial del INTA Colonia Benítez, Irina Svriz, expresó: “Es algo muy positivo para nosotros. Una jueza federal de San Martín es la que frenó esto. Se evita así el despido o pase a disponibilidad de 286 trabajadores de INTA, el resto son de otras instituciones. Con este fallo quedó sin efecto la Resolución 1240 que era la que pasaba a disponibilidad a esta gente”.
La referente explicó que el fallo dictado por la magistrada ordena al Ejecutivo cumplir con la medida cautelar la cual sostiene que “durante seis meses no se pueden hacer traslados, cesantías, suspensiones, pasar a disponibilidad ni afectar estructuras del INTA”. A la vez, detalló: “La jueza dictaminó que el funcionario que incumpla esto tendría una penalidad y, a su vez, el Gobierno Nacional una multa de 10 millones de pesos por día”.
Svriz recordó que la medida cautelar fue dictada “un día antes de que se derogue el DNU del 8 de julio” y que, pese a ello, “Luis Caputo le dijo al presidente de INTA que pase a disponibilidad a esa gente, pero se le informa al presidente, no a cada trabajador. Todos están yendo normalmente, los que estaban en esa lista pueden marcar en el reloj biométrico, no tuvieron ningún problema. Pero todo el tiempo estamos con esa incertidumbre”, apuntó.
Sobre el impacto de esta situación en el personal, señaló: “La gente se siente mal, está desalentada, en vez de venir y hacer nuestro trabajo tenemos la cabeza puesta en otra cosa. Así y todo tenemos que seguir trabajando, porque nos piden informes y nos piden explicar en qué se gasta la plata”.
En relación a los intentos de intervención en la estructura de la institución, sostuvo: “Nosotros siempre tuvimos financiamiento propio y de esa manera nos fuimos desarrollando durante estos 69 años que tiene la institución. Nuestra propia gobernanza se respetó siempre. Lo que el Gobierno quería era que dependamos directamente de Luis Caputo y así poder afectar nuestra estructura de funcionamiento”.
Añadió que la intención inicial del Ejecutivo fue “despedir a 1.500 personas y después ir metiéndose cada vez más en nuestra estructura, que hasta ahora viene funcionando muy bien”. Y remarcó: “Ni nosotros ni la población que nos apoya entendemos por qué quieren hacer estos cambios. Nuestra institución siempre funcionó bien. Por supuesto que habría que hacer cosas, lo sabemos y no somos necios, pero no el cambio radical que ellos pretenden de cortar en seco y eliminar a personas que están haciendo bien su tarea”.
La investigadora destacó también las movilizaciones y el apoyo político recibido: “La semana pasada estuvimos movilizados con el gremio a APINTA, fuimos al Congreso, estuvimos apoyando a los senadores que justificaron muy bien por qué INTA tiene que seguir estando presente y fue así que se logró que se derogue el decreto. Lo que hacemos desde el gremio es todo el tiempo apoyar a nuestra gente y seguir insistiendo en que la institución tiene que permanecer en pie”.
En cuanto al trabajo territorial, señaló que “estamos todo el tiempo acompañando a los productores, desde el pequeño, al mediano o al gran productor que necesita asesoramiento. El asesoramiento es gratuito, por eso es muy importante, sobre todo en los pequeños productores que vienen con sus situaciones particulares, de sus zonas, de sus animales”.
Svriz advirtió además que “también se dio de baja el programa de agriculturas familiares, con el que se entregaban semillas y se aconsejaba a la gente cómo sembrar. Eso afecta directamente a las pequeñas y medianas economías”.
Por último, destacó el acompañamiento recibido: “Tuvimos apoyo de productores, universidades, de pequeños emprendedores, de mucha gente que durante muchos años estuvo al lado de INTA. Inclusive también se hacen capacitaciones sobre hortalizas, pequeños y grandes animales. El INTA ocupa una amplia gama de temas que le interesan a la población”.
Y describió el trabajo específico en la región: “Actualmente, en Colonia Benítez, trabajamos en ganadería con garrapatas, los productores pueden traer muestras para sanear a sus animales. Se trabaja en pasturas, en horticultura, en un proyecto de investigación con pepillas y mamones, cultivos locales que después se pueden insertar en la industria. En Sáenz Peña trabajan con algodón, producen nuevas variedades de fibra larga, y en cada experimental del país se especializan en distintas temáticas”.




