Su fallecimiento se registró el pasado sábado y su gestión se caracterizó por haber “dejado una huella indeleble”, destacan del ingeniero, médico y abogado, y con un cúmulo de postítulos en distintas especialidades.
Martín fue mucho más que un profesional destacado. Su liderazgo institucional se caracterizó por la apertura, la inclusión y el vínculo constante con la comunidad. Como decano, impulsó proyectos transformadores que reflejaban su vocación por una universidad accesible y al servicio de todos.
Pero quienes lo conocieron saben que su verdadero legado trasciende lo académico. “Sebastián fue una persona cálida, generosa y profundamente humana. Siempre dispuesto a tender una mano, escuchar con empatía y construir desde el respeto, dejó una marca personal en cada encuentro, proyecto y conversación cotidiana”, ponderó Diana Duré, al recordar a su amigo.
Su fallecimiento repentino ha conmovido profundamente a docentes, no docentes, estudiantes y autoridades. En este momento de dolor, se acompaña a su familia, a quienes se reconoce por los valores y el amor que compartieron con él y que hoy inspiran el recuerdo colectivo.
Diario Norte




