Pablo Frangioli, supervisor de la zona Este de SENASA Chaco, brindó detalles sobre la triquinosis, una enfermedad parasitaria que puede transmitirse al ser humano a través del consumo de carne porcina contaminada. En diálogo con CIUDAD TV, advirtió sobre los riesgos, los métodos de diagnóstico y las medidas preventivas tanto para productores como para consumidores.
“En los humanos, los síntomas principales son dolor articular, dolor muscular y fiebre”, indicó Frangioli. El parásito que causa la triquinosis se encuentra generalmente en roedores y puede llegar al cerdo cuando este se alimenta en basurales u otros lugares contaminados. “En el estómago del cerdo se libera la larva, migra por todo el cuerpo y se aloja en los principales músculos de mayor irrigación”, explicó.
Entre los mecanismos de prevención, el funcionario remarcó la necesidad de “hacer un control de roedores en las granjas y de todos los posibles vectores que pueden ingresar la triquinosis a los criaderos comerciales de cerdos”. Además, recomendó que las faenas se realicen en frigoríficos habilitados, donde se aplica un método de diagnóstico específico. “Toman muestras de diferentes partes del cerdo, como músculos maseteros y diafragma, y se hace una digestión artificial para liberar y detectar la larva al microscopio”, detalló.
En cuanto a las recomendaciones para los consumidores, Frangioli sugirió evitar alimentos sin trazabilidad: “No consumir elementos que no estén etiquetados, que no hayan pasado por algún frigorífico habilitado”. También destacó que “cuando uno adquiere un producto en una carnicería o en un comercio habilitado, esa carne es de un frigorífico donde se realiza el diagnóstico de triquinosis”.
Para quienes ya adquirieron carne, pero no están seguros de su procedencia y desean realizar un análisis, Frangioli indicó que se puede enviar una muestra “al laboratorio de la provincia, en avenida San Martín al 1800”, donde se determina si la carne es segura para el consumo.
Otra medida clave de prevención es la cocción: “Hay que asegurarse de que la carne esté cocida a más de 80 grados, temperatura en la que muere la triquina y la larva”.
Finalmente, el funcionario subrayó que “en las granjas o emprendimientos que crían cerdos, hay que maximizar las medidas de bioseguridad y hacer control de roedores” para evitar la propagación de la enfermedad.




