Cada 30 de agosto se conmemora a Santa Rosa de Lima, patrona de América, Filipinas y Perú, con una profunda devoción en Argentina. El clima y la tormenta de Santa Rosa.
El 30 de agosto se celebra el Día de Santa Rosa de Lima, una de las figuras religiosas más veneradas en América Latina y Filipinas. Nacida en Lima, Perú, en 1586, Isabel Flores de Oliva, conocida como Santa Rosa de Lima, es la primera santa canonizada del continente americano y es la patrona de América, Filipinas y Perú. Su devoción es especialmente fuerte en países como Argentina, donde miles de fieles participan en actos de fe y celebraciones en su honor.
La vida de Santa Rosa estuvo marcada por su entrega a la fe, la caridad y la penitencia. Desde muy joven, Rosa mostró una profunda devoción religiosa, renunciando a los placeres mundanos y dedicando su vida al servicio de los pobres y enfermos. Su humildad y amor al prójimo la llevaron a convertirse en una figura de gran importancia en la Iglesia Católica, siendo canonizada en 1671 por el Papa Clemente X, solo 54 años después de su muerte.
En Argentina, Santa Rosa de Lima es venerada en numerosas iglesias y capillas a lo largo del país. Las celebraciones en su honor incluyen misas, procesiones y rezos, donde los fieles piden por su intercesión para recibir protección y favores. Uno de los aspectos más significativos de esta celebración es la creencia en su poder de proteger contra tormentas y tempestades, razón por la cual es considerada también como la patrona de los meteorólogos.
Además de su devoción religiosa, Santa Rosa ha inspirado a numerosas comunidades en Argentina y otros países de América Latina a seguir su ejemplo de servicio y dedicación. La oración a Santa Rosa es una práctica común entre los fieles, quienes la recitan para pedir su protección y ayuda en momentos de necesidad. La oración más conocida, que ha sido transmitida de generación en generación, resalta su pureza, fortaleza y amor incondicional hacia Dios.
A lo largo de los siglos, la figura de Santa Rosa de Lima ha trascendido las fronteras de Perú, convirtiéndose en un símbolo de fe y devoción en todo el continente americano. En Argentina, su celebración es un recordatorio del profundo legado espiritual que dejó y de la importancia de su ejemplo en la vida de los creyentes.
Cada 30 de agosto, los devotos de Santa Rosa de Lima se reúnen para honrar su memoria y renovar su compromiso con los valores que ella encarnó. Esta celebración no solo refuerza la fe de los creyentes, sino que también destaca la influencia perdurable de Santa Rosa en la vida religiosa y cultural de América Latina.
La Tormenta de Santa Rosa
En 1615, buques neerlandeses se acercan y desembarcan en el puerto del Callao, con la decisión de atacar Lima. Cuando llega la noticia a la ciudad, Rosa reúne a las mujeres de Lima en la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario para orar por la salvación de la ciudad.
Subió al altar de la iglesia y puso su cuerpo para defender a Cristo, en medio de huídas de los limeños. Días después, el capitán de la flota holandesa fallece misteriosamente en su barco, lo cual llevó a la retirada de las naves.
En Lima, todos atribuyeron el milagro a Rosa, y por ello se la representa portando a la ciudad sostenida por un ancla. La tradición en Argentina, Uruguay y Paraguay le atribuye a Santa Rosa el origen de la llamada “Tormenta de Santa Rosa” hacia fines de agosto, como un fenómeno natural que logra la huida de los enemigos.
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