Año X | EDICION 4476 Actualizado: 23:15
Resistencia, Martes, 28 Marzo 2017

Francisco Romero

“Releer la historia para construir un proyecto emancipatorio”

En el 34º aniversario del último golpe cívico-militar, el ministro de Educación del Chaco plantea “releer nuestra historia para construir el proyecto cultural y educativo emancipatorio”.

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Tres son los grandes objetivos perseguidos por los sectores dominantes al imponer la dictadura cívico militar de 1976.

Su primer propósito es de carácter económico y consiste en rediseñar y reorganizar la Argentina conforme la doctrina neoliberal. El endeudamiento externo del país, la desindustrialización, la dependencia, fueron las metas. Y hoy lo siguen siendo. Por eso cuestionan de raíz la política de desendeudamiento del Estado Nacional, la autonomía frente a los organismos financieros internacionales. Porque necesitan un estado débil, sin intervención como árbitro social.

El segundo, es la represión y la aniquilación sistemática de los sujetos sociales y políticos democráticos y populares. Ese tejido social es el blanco a destruir para eliminar todo tipo de oposición a una política económica cuyos sostenedores la saben antipopular. Por eso resulta tan simbólico que esa represión se inaugure con las ocupaciones de fábricas y universidades, desde ese momento territorios militarizados, y con la persecución y secuestro masivo de trabajadores sindicalizados. Por eso es tan revelador que el primer secuestro y desaparición del 24 de marzo sea el de un maestro y dirigente sindical, de CTERA, Isauro Arancibia. Hay que destruir a los sujetos que cuestionen con su práctica el modelo de apropiación, acumulación y circulación de la riqueza y el conocimiento. Por eso, hoy como ayer, llaman demagogia a las políticas sociales de inclusión ciudadana.

En cuanto al tercero de los objetivos, emerge nítida la figura del terrorismo de estado, la cultura del miedo. Sus destinatarios son los sobrevivientes. Se trata de hacerles entender a éstos cuáles son las condiciones indispensables para conservar la vida. Recordemos los libros ardiendo en las facultades, y el secuestro de trabajadores y estudiantes adelante de sus compañeros o vecinos. Su efecto es la desarticulación del espacio público, el disciplinamiento social para restaurar, a través del terror, el principio de autoridad del orden dominante.

Se aniquiló la conciencia social. La ley de radiodifusión de la dictadura instaura la hegemonía del poder. El monopolio ruge que todo está mal. Y decía, durante la dictadura y los 90 que todo estaba bien. Por eso odia la Ley de Servicios Audiovisuales, porque no quiere que otras voces e imágenes desoculten la Argentina real.

En el ámbito educativo existe una vasta planificación represiva, indispensable para instaurar el plan económico neoliberal. Pero hay que recordar que esa política se inició en el 74 con el ministro Ivanissevich. Desde ese entonces y hasta el 83 son cesanteados o expulsados más de 18.000 docentes. Y permanecen desaparecidos más de 600 docentes y más de 6100 estudiantes, 348 de ellos de colegios secundarios.

En los otros niveles de la Educación Pública, se asiste a la creación de una gigantesca telaraña burocrática represiva destinada a vigilar -y castigar- su funcionamiento integral. Se instala el discurso de la subsidiariedad del estado y del papel central de la educación privada, cuyo crecimiento es estimulado y favorecido decididamente. Se desfinancia como nunca antes al sistema educativo, y se produce un deterioro salarial que obliga a muchos maestros y profesores a tener dos o más cargos. Y se inicia la transferencia de las escuelas nacionales a las provincias y municipalidades, sin efectuar la correspondiente transferencia de fondos para sostenerlas. Se abre así el camino de la desresponsabilización del Estado. En los 90 se completará con una segunda ley de transferencia.

Desde el Ministerio de Educación se propone llevar a cabo la lucha cultural antisubversiva de modo explícito. Hace circular el documento Subversión en el ámbito educativo, distribuido en escuelas y facultades por resolución ministerial. Tres clases de listas negras circulan en las aulas: la de los libros que no pueden leerse muy extensa-, la de los que pueden leerse muy reducida-, y un glosario de más de 800 palabras que no pueden decirse.

En cuanto al estado social de la lectura, entre el 76-79 disminuye abruptamente el promedio de libros leídos. Se pasa de 3.4 libros por habitante /año en el período 73-74, a 1.8 en el 76 y a 0,8 en el 83. Se pasa de casi 50 millones de ejemplares impresos en el 74 a 31 millones en el 76 y a 17 millones entre el 79-82. Durante esos años la producción de libros dedicada al rubro educativo representa el 72,3% del total de la producción. En cuanto al estado social del lenguaje, un Informe de la UNESCO estima que de 4.500 a 5.000 palabras que un hablante medio argentino empleaba hasta el 74 se pasa entre 1976 y 1983 a 1.000-1500 palabras. ¿Qué le pasa a una sociedad que pierde en tan poco tiempo entre 3.000 y 3.500 palabras? Se transforma en analfabeta funcional, cultural y política.

En cuanto a las condiciones económicas, en siete años la participación de los trabajadores en la distribución de los ingresos desciende del 50% de principios del 74, 43% en marzo de 1976, a menos del 20% en octubre de 1983. En diciembre de 2001 cayó al 18 por ciento, y hoy, llega al 38 por ciento.

¿Cómo narraron las instituciones las educativas desde el 83, lo que nos había pasado como sociedad durante la dictadura? Silencio, como manifestación de la cultura del miedo, eufemismos tales como fue una época l, caótica y oscura; o bien, expresiones como con los militares estábamos mejor porque había más seguridad, o no me interesa hablar de eso porque es política y no voy a hacer ninguna alusión al 24 de marzo, dichas así, casi sin contexto de explicación, representan verbalizaciones que expresan un imaginario social, un estado de conciencia, resultantes de la derrota cultural vivida por el pueblo argentino. Desde luego convivieron y, sobre todo conviven, con otros imaginarios y estados de conciencia que buscan más el por qué sucedió lo que nos sucedió y promover preguntas en los estudiantes. Nosotros proponemos dos, además del imprescindible por qué: ¿quiénes se beneficiaron y quiénes perdieron durante y después de esa dictadura? Y en particular, proponemos el Programa Jóvenes y Memoria, que promueve renovar los contenidos y la forma de enseñar y aprender las Ciencias Sociales, y las creaciones de dos Cátedras Libres: la de Historia del Chaco, que debutará el mismo 24 de marzo, y la de Derechos Humanos Carlos Zamudio, docente chaqueño, preceptor del Colegio Nacional, desaparecido el 13 de diciembre de 1976. Por eso reeditamos por tercera vez el libro El Golpe, Informe de la Comisión de los Derechos Humanos del Chaco en 1885 y El día de la memoria, CD interactivo de la Colección Conmemoraciones con el Museo del Hombre Chaqueño, del Instituto de Cultura-, para que ambos circulen por todas nuestras bibliotecas públicas, populares y escolares.

El 85 por ciento de los docentes que hoy enseñamos fuimos educados entre marzo de 1976 y diciembre de 2009, es decir, entre la pedagogía del terror y la Ley Federal de Educación, cuyos impactos mayores son la desestructuración del sistema educativo y la fragmentación del conocimiento. Sólo un 4 por ciento de toda la capacitación docente entre 1983 y el 2003 fue de Historia. Y hasta esa fecha la mayoría de los manuales todavía hablaban de Proceso de Reorganización Nacional, no de Dictadura, y de la época de la guerrilla. Nos colonizaron las conciencias, cultural y pedagógicamente para colonizarnos política y económicamente.

Sin embargo, muchos educadores han resistido a las diferentes políticas neoliberales. Lo han hecho y lo siguen haciendo levantando las banderas de la defensa de la Escuela Pública y la dignificación de sus salarios. No obstante, es necesario, ahora más que nunca, levantar también las del irrestricto respeto del derecho social a la educación de todos los argentinos. Porque esa es una asignatura pendiente. El debate cultural y educativo sobre qué clase de Proyecto Educativo y Escuela Pública necesitamos, y qué debemos enseñar, por qué y para qué, cómo y para quiénes, y entre quiénes debemos hacerlo.

Desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 24 de marzo del 2010 la Argentina ha producido un viraje fundamental en la reasunción de la responsabilización del Estado: del 3.5 al 6 por ciento del P.B.I destinado al Presupuesto Educativo, tal como lo recomienda la UNESCO. Y en el Chaco, del 29 por ciento, en diciembre del 2007, pasamos al 37 por ciento del Prepuesto Provincial para la Educación, con una Ley de Financiamiento Educativo Provincial que garantiza que no vuelva a incumplirse el Art. 83 de la Constitución que establece que el piso de inversión educativo no puede ser inferior al 33 por ciento. Por eso pasamos de $1000 a $1860 millones, de diciembre de 2007 a marzo de 2010.

En cuanto a los salarios docentes en el Chaco, antes de marzo de 2010, se produjo un aumento del 62 por ciento, y con la modificación del nomenclador y los impactos por el Acuerdo Paritario Nacional y su contraparte provincial, un maestro de grado recibirá con el salario de marzo, 439,46 más de bolsillo (100 más en junio y 100 más en julio); un docente de Nivel Medio, con 30 horas cátedra, sin importar su antigüedad, 760 más de bolsillo (y 200 más en julio), al igual que uno de Nivel Terciario. A esto llamamos dignificación de las condiciones laborales. Es bueno tener memoria y recordar que entre 1992 y 2004 estuvo congelada la antigüedad docente, y entre 1995 y 2003, congelado el salario. Por eso nos interesa avanzar en la concentración horaria de los docentes de Secundaria Por eso impulsamos una ley de titularización que viene a terminar con décadas de precariedad laboral, para que desde octubre podamos convocar, por ejemplo a concursos en los Niveles Medio y Terciario.

Pero nada de esto tiene sentido si las Escuelas y las Aulas están cerradas o existe una ausentismo superior al 30 por ciento. Por eso creamos un Departamento de Salud Laboral, para comprender mejor la salud del docente y para corregir también lo que deba corregirse, e impulsamos un Fondo Estímulo, que busca garantizar 187 días de clase y 35 horas semanales, porque una situación excepcional como semejante ausentismo, demanda, ante el riesgo pedagógico en el que están nuestros niños y adolescentes, una medida excepcional. Porque somos garantes del derecho social a la educación.

En cuanto a la Infraestructura Escolar, entre los Programas Nacionales se completará en el 2011, 1.500 construcciones. En el Chaco habremos construido, con el apoyo de Nación, 94 nuevos edificios -28 en el 2010-, con más de 400 aulas y 8 mil intervenciones. Pero falta más, falta mucho más, porque décadas de desinversión precarizaron enormemente la Escuela Pública. Y esto es imprescindible, porque asumimos el desafío de que no haya ningún niño y adolescente fuera de la Escuela Pública del Chaco.

Todo lo expuesto constituye condiciones de posibilidad para que rejerarquicemos el rol de la Escuela Pública. Es condición necesaria pero no suficiente para que ella enseñe con calidad. Una nueva Ley de Educación Nacional es, potencialmente, una herramienta de transformación. Contamos con ella. En el Chaco tiene estado parlamentario el Proyecto de Ley de Educación del Chaco. Es fruto de 2 años de debate y de consenso. Tiene como propósito que desde el 2011 la Escuela Pública del Chaco empiece a desterrar las distintas clases de analfabetismos que nos dejaron, como secuelas, la dictadura y sus continuidades neoliberales: el analfabetismo pleno (que nos proponemos desterrar en el 2012), el funcional (que se combate con la lectura como razón de estado), el tecnológico (una computadora por alumno y docente de Escuela Técnica, a concretarse desde ahora y hasta el 2011 tiene como propósito empezar a acortar la enorme brecha existente) y el cultural (que se revierte con la enseñanza sistemática de las ciencias sociales y las ciencias naturales).

La historia es la política del pasado y la política es la historia del presente. Cuando la escriben los pueblos, los sujetos colectivos, sus páginas son emancipatorias. La Educación es el hecho político por excelencia, porque su tarea central es formar ciudadanos capaces, justos, solidarios, libres y soberanos. Ésa es la verdadera obra del Bicentenario. Nuestro imperativo ético y político. La épica a forjar.