Año X | EDICION 3527 Actualizado: 22:01
Resistencia, Jueves, 21 Agosto 2014

Rolando Cánepa

“Bobby Fischer fue un genio inolvidable del ajedrez”

En diálogo con CHACO DIA POR DIA Radio, el gran ajedrecista chaqueño, rememoró su “noche para el recuerdo” cuando un mes antes que el norteamericano fuese campeón del mundo, le hizo tablas en el Villa San Martín.

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“Bobby” Fischer y Rolando Cánepa y la noche del recuerdo en el “Villa”.

En aquella primavera de 1971 - a sólo un mes de comenzar su match con Boris Spassky y derrotar al aparato de ajedrez más poderoso de la historia: el soviético - la espigada figura del norteamericano irrumpió en estadio sanmartiniano de la calle Saavedra y desató el aplauso del público que colmaba las tribunas tricolores.
Robert Bobby Fischer llegaba a Resistencia para disputar una gran partida simultánea con 20 grandes ajedrecistas chaqueños y de la región.
Rolando Cánepa, uno de nuestros mejores exponentes de este deporte, aguardaba ansioso - entre los rivales locales - sin imaginar que una hora después tendría el privilegio, y la consagración, de ser el único adversario que le hizo tablas (empate) al recordado genio de piernas largas y rubia cabellera.
Precisamente, la presencia de Fischer en el Chaco, estaba dada por una gira que realiza por gran parte del país, después de jugar el Match de Candidatos para el Torneo Mundial en Buenos Aires. Torneo donde le gana a Petrossian que había sido campeón del Mundo, dice Cánepa.
Después, recuerda que fue una noche inolvidable; y ahora lo digo con mucha serenidad, sin tanto fervor. Pero fue una noche para el recuerdo.

Cánepa evoca que a Fischer lo acompañaba el ministro Franciso Paco Manrique y esa noche hizo de presentador don Horacio Riveros Sosa. Este, que era bajo y algo gordito, en el momento de las presentaciones dijo que Manrique se parecía un Quijote y él se sentía su escudero; parodiando su figura con la estatura del entonces ministro de Bienestar Social de la Nación.
Después, indicó que estaba en el cuarto tablero, y antes de mi mesa estaban Julio Luna y el ingeniero Maurokefalidis, y también había ajedrecistas de Corrientes y Formosa. En poco minutos las mesas se fueron limpiando, porque Bobby Fischer tenía un juego fulminante, rápido, certero, veloz y definitivo.
Con un vaso de naranja en su mano, y vestido con impecable traje negro, el norteamericano apenas se demoraba cuatro o cinco segundos en cada tablero. Pero cuando llegaba al de Cánepa, indefectiblemente se detenía para analizar y realizar su movimiento. Hecho que despertaba un rumor en el público que permanecía atento y en silencio en las tribunas del Villa.
Es cierto, se demoraba en mi mesa, pero también en la de Luna y Maurokefalidis, recuerda con modestia Cánepa.

Después de varias rondas, señala el colega y escritor, cuando estábamos en la movida 35 o cerca de la 40, Julio Luna - que ya había abandonado siendo un ajedrecista chaqueño sensacional - detrás mío y por lo bajo me dice: Che, flaco..¿sabés que tenés tabla?. Yo seguí con cierta impasibilidad y mientras tanto fumaba un cigarro, hasta que en una de las vueltas finales Fischer se plantó delante de mi mesa, extendió los brazos, y me dijo: Tablas!.
En aquél momento el estadio explotó, la consagración alcanzaba a un chaqueño. En realidad, refiere Cánepa, también tuve un poco de suerte. Pero todavía había dos o tres partidas que seguían; pero con el alboroto que se provocó con mi empate, los demás aprovecharon para abandonar. Ya que cada vez que Fischer ganaba, la gente lo aplaudía a él.

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Este viernes, 18 de Diciembre de 2008, el estadounidense Robert "Bobby" Fischer, campeón del mundo de ajedrez entre 1972 y 1975 y considerado por muchos el mejor de todos los tiempos, murió en Reykjavik, Islandia, a los 64 años, según informó oficialmente la radio nacional islandesa.
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Es una gran pérdida, lamenta Rolando Cánepa. Chaqueño y ajedrecista de alma él, evocó junto a CHACO DIA POR DIA Radio aquella noche de la primavera del '71 que quedará para siempre en la retina de quienes fueron sus protagonistas.
En el final, Cánepa señala que aquél Match del Siglo, que Fischer y Spassky volvieron a jugarar en los '90, fue una verdadera caricatura del que habían jugado a fines del '71. A mí me hubiese gustado que Bobby Fischer se hubiera presentado a jugar con Anatoli Karpov en el '74, porque allí habría demostrado sus grandes condiciones y porque conocía al dedillo toda la escuela rusa del ajedrez.

Rodolfo Pocholo Mancuello